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Un paraíso post-apocalíptico a minutos del Obelisco

Así definen los cuatro amigos de Berazategui al conurbano bonaerense a través de la cuenta de Instagram “The Walking Conurban”, que ya alcanza los 140 mil seguidores. Como un escape al reduccionismo de la violencia, la pobreza y las drogas impuesto por los medios hegemónicos, Diego, Ariel, Ángel y Guillermo muestran postales insólitas de un lugar complejo y multiforma, del que empieza a emerger una identidad conurbana. “Los estigmas que se tejen están íntimamente enlazados con el discurso que han hecho del mismo los grandes medios”, aseguran sus creadores. 

¿Cómo surgió la idea del proyecto The Walking Conurban? ¿Cuándo y por qué?

Es producto de dos momentos. El primero de ellos tiene que ver con charlas que teníamos entre las cuatro personas que hoy en día administramos la cuenta, que decíamos en forma chistosa qué pasaría si el conurbano fuera invadido por fuerzas extraterrestres o si fuese víctima de un ataque. Ahí trazábamos varias posibilidades. En ese sentido, empezamos a pensar al conurbano como una unidad y a encontrar escenarios que considerábamos post-apocalípticos, lugares abandonados donde la naturaleza empezaba a recuperar su lugar. Luego, armamos un grupo de Whatsapp donde nos enviábamos fotos de muy baja calidad. El segundo momento tiene que ver con una tormenta muy grande en el año 2012 en Berazategui, que provocó inundaciones y caída de árboles y produjo un pequeño caos en la ciudad. En ese momento, tardamos una hora y media en hacer un trayecto de un kilómetro. Y ahí uno de los chicos dijo que iba a crear una cuenta de Instagram para compartir lo que estábamos viendo. 

¿Por qué abordan el conurbano como un espacio multiforma?

Nos interesa rescatar los procesos desde su complejidad. Establecer criterios particulares a un escenario que no los tiene es un reduccionismo que nosotros tratamos de evitar. Creemos que el conurbano en sus múltiples abordajes es un escenario complejo, bivalente, bífido; tiene mucho de planificación y de improvisación, tanto desde el punto de vista del diseño, como demográfico, migratorio, productivo, entre otros. Al pensar los espacios del conurbano, uno trata de cerrar el sentido, pero siempre tratamos de atender a las complejidades propias del análisis de un escenario múltiple en sus formas. 

¿Cómo se percibe la gente que vive en el conurbano? 

La complejidad puede hacer que sea muy distinta la autopercepción. A grandes rasgos, podemos notar que emerge cierta identidad conurbana a partir de que el conurbano se empieza a relatar a sí mismo a través de la literatura o distintas prácticas culturales, simbólicas y mediáticas. Ahí es cuando el conurbano se empieza a relatar a sí mismo, y se empiezan a reconocer lógicas y prácticas que dan cierta unidad. Por eso es que reconocemos cierta emergencia identitaria que, antes, al no poderse relatar por distintas cuestiones de acceso, el conurbano bonaerense quedaba reducido a un espacio de violencia y carencia.  

¿Hay distintas identidades dentro del conurbano?

Si, por supuesto. La caída de los grandes relatos, a partir de la imposibilidad de aunar a toda la población bajo el precepto de ser argentino o argentina, hace que se generen distintas identidades y de forma cada vez más particular. En Instagram nos dicen “yo no soy de Berazategui centro, soy de tal barrio de Berazategui” y esto está siempre en tensión. Las relaciones identitarias en lo que respecta al centro y la periferia están siempre tensionadas, ligadas a la legitimidad y a las posibilidades de acceso. Nosotros vemos que hay identidades al interior de una misma localidad. Hay cuestiones que tienen que ver con la lógica del “aguante” y de la pertenencia. 

¿Cuál es su relación con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires?

Es una relación identitaria que se forja con el “Otro”: yo soy todo aquello que vos no sos y hago de los estigmas que me queres endilgar, un valor. Nosotros tratamos de no propiciar este tipo de relación porque es un reduccionismo. Siempre pensamos que las prácticas de quienes viven, por ejemplo, en el centro de Bernal, de Quilmes, de Banfield, están mucho más relacionadas a las prácticas de quienes viven en Caballito o Villa Crespo. Y que las prácticas de los barrios periféricos de CABA tal vez tengan mucho más que ver con las prácticas de la periferia bonaerense. Hace poco lo veíamos con el uso de las piletas en las veredas, que es una práctica que se repite en el conurbano y que podemos ver en los barrios periféricos de CABA. El conurbano está ligado íntimamente a la Ciudad: la explosión de CABA por la presión migratoria y demográfica hace que el conurbano empiece a cobrar mayor vida. El traslado del aparato productivo.

¿Qué repercusiones van encontrando en sus posteos y relatos?

Son múltiples. Es una constante, es que bueno que estén mostrando el barrio, mi zona, fuera de los relatos del delito, las drogas, la pobreza. Nos da algarabía cuando un barrio es rescatado por sus particularidades. En las redes sociales recibimos de todo tipo de comentarios, incluso de gente que dice que “eso no es el conurbano”, gente que nos dice que “romantizamos”, pero el crecimiento de la cuenta es un reconocimiento al trabajo que hacemos, al lugar que le damos al conurbano bonaerense y qué tipos de discursos construimos a su alrededor.  

¿Cuál es la imagen con la que se representa al conurbano en los medios de comunicación hegemónicos?

Los estigmas que se tejen están íntimamente enlazados con el discurso que han hecho del mismo los grandes medios. Desde sus inicios, cuando se empezó a relatar el conurbano bonaerense, se hacían lecturas al estilo Marco Polo, como si estuvieran haciendo un descubrimiento de un lugar que estaba a 20 minutos de Capital Federal. Hay un sinfín de productos mediáticos que llevaron a que se exacerben los estigmas: Calles Salvajes, Policías en Acción o Ser Urbano, destacaban la relación del conurbano con la pobreza, con el delito, con las drogas, que por supuesto que existe, pero que no se debe reducir sólo a eso. ¿Cuántas veces se pensó al conurbano como el polo productivo más importante del país? A los medios les redituaba mucho más lo otro, con toda la parafernalia de la música y la construcción discursiva que hacía pensar que quién iba al conurbano bonaerense posiblemente no volviera a salir del mismo. Y cuando no mostraban al conurbano como un lugar de carencia, era para ridiculizar a la gente que vivía en el mismo. Eso hizo que los estigmas se acrecentaran. 

¿Por qué crees que zona norte no se considera parte del conurbano?

Hay dos cuestiones. Es conurbano porque entra en sus límites geográficos. La cultura del weekend escape hizo que se establecieran en la zona norte del conurbano las casas quintas o las casas de fin de semana, con lo cual el diseño de la espacialidad era mucho más rimbombante de lo que quizás sucedía en Avellaneda, donde se había instalado el sector obrero/industrial. Por ello, las clases pudientes se fueron al norte. No es sólo el Delta, está Villa Las Tunas también. Y otro punto interesante para pensar es que en San Fernando nació la cumbia villera. 

¿Qué fue lo más sorprendente que han encontrado hasta el momento? ¿Alguna anécdota?

Hemos ido a sacar fotos a algún lugar y la gente de la zona nos acusó de policías, o vino la policía misma y nos quiso sacar el auto porque estábamos infringiendo la ley. Casi en el mismo momento y en el mismo espacio estuvimos dentro y fuera de la ley. Por otra parte, a veces nos encontramos con personas con quienes terminamos siendo amigos y nos cuentan la historia del lugar. Una vez hicimos un seguimiento mediático de un león que se había escapado en zona sur, y después de hablar con los vecinos y que nos cuenten su temor, finalmente era un perro con crines de león. A veces sentimos adrenalina de ir a lugares desconocidos o que están abandonados y uno no sabe con qué se puede encontrar. 

 

Valeria Guerra
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Lic en Ciencias de la Comunicación (UBA). Posgrado en Comunicación Corporativa (UADE). Maestrando en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones (Universidad Austral). Periodista agropecuaria. Comunicadora en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

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