Close

Teletrabajo: entre el deseo, las dudas y la realidad

En esta etapa de aislamiento social escuchamos hasta el hartazgo que luego de la pandemia de coronavirus nos encontraremos con un mundo diferente al salir de nuestras casas. Una de esas predicciones tiene que ver con los entornos laborales y el avance del teletrabajo. Desde PostPeriodismo tenemos más dudas que certezas pero podemos calmar algunas ansiedades analizando un par de cifras que nos brindarán un panorama sobre qué tan factible es una economía basada en el trabajo remoto.

Primero definamos qué es “teletrabajo”. En Argentina esta modalidad tiene un marco regulatorio formado por una serie de leyes. La definición sugerida por el Ministerio de Trabajo dice que se considerará “teletrabajo a una forma de trabajo a distancia, en la cual el trabajador desempeña su actividad sin la necesidad de presentarse físicamente en la empresa o lugar de trabajo específico. Esta modalidad trae beneficios tanto al empleador como al trabajador, y a la sociedad a largo plazo, cuidando el medio ambiente. Se realiza mediante la utilización de las tecnologías de la información y comunicación (TIC), y puede ser efectuado en el domicilio del trabajador o en otros lugares o establecimientos ajenos al domicilio del empleador”.

En Argentina, el coronavirus le dio el pie a una despoblación de los lugares físicos de trabajo desde que el gobierno nacional instrumentó la cuarentena obligatoria el 20 de marzo, pero eso no implicó la continuidad de las actividades de forma remota. De hecho el sector de producción de bienes y servicios local sufrió una caída en la producción y en las ventas

Como primer punto hay que destacar que la infraestructura de internet y telefonía resistió todo este tiempo de cuarentena. Después de un incremento del 16 por ciento en los primeros días, el tráfico de internet se mantuvo estable. Varios directivos de empresas de comunicación coincidieron, en declaraciones a la Agencia Télam, que lo que hubo fue un cambio de lugares geográficos de conexión. 

Sin embargo, según un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), publicado el miércoles 16 de abril, el porcentaje de trabajos que tienen el potencial para realizarse desde el hogar se encuentra entre un 27 y un 29 por ciento.

A esto se le suma que, de acuerdo al estudio y su cruce con números del INDEC, la falta de infraestructura digital hogareña reduce aún más la porción de posibles “teletrabajadores”. Solo un 25 por ciento -menos de 3 millones de trabajadores sobre un total de casi 12 millones- tiene una conexión segura y un dispositivo apto para realizar sus tareas de forma remota.

Pero hasta acá solo hablamos de cifras potenciales. El último dato concreto que se tiene sobre la modalidad de home office en Argentina es de 2017 y fue publicado por el Ministerio de Trabajo. En él se da cuenta que solo el 8,7 por ciento de los trabajadores (unas 260 mil personas) realiza trabajos remotos en entornos digitales al menos una vez por semana. De acuerdo a la OIT, ese mismo año solo un 1,7 por ciento de la fuerza laboral argentina hizo teletrabajo la mayor parte de su tiempo contractual. Un número muy pequeño, aunque podemos suponer que en estos tres años esa cifra pudo incrementarse debido al aumento de los costos que suponen los lugares físicos de trabajo: alquileres, servicios básicos, conectividad y mantenimiento, entre otros. De todos modos la OIT no explica el número casi marginal aunque podemos suponer que se debe más a una cuestión de usos y costumbres, que a cuestiones económicas o legal.

En definitiva, entre las complicaciones existentes para ampliar el universo de trabajadores con conexiones y/o dispositivos aptos y las cuestiones culturales, el teletrabajo por ahora es más deseo que realidad.

arielhdiez@gmail.com | Sitio web | + posts

Correntino. El mate y el río como banderas.
Licenciado en Periodismo (Facultad de Ciencias Sociales – UNLZ). Especializado en política, estadísticas, diseño web y herramientas digitales para visualización de datos. Actualmente trabaja como editor en la web de la Agencia de Noticias Télam.

scroll to top