Close

SexHum, un viaje erótico virtual en plena pandemia

Esta performance vía streaming aborda la sexualidad humana saliendo de los límites de lo hétero-normativo y creando una atmósfera de energía sexual y libertad dentro un escenario cuidado, donde los espectadores también son protagonistas. Si bien el ciclo concluyó este mes, pronto se viene la fiesta de la primavera. Imposible no prepararse para un nuevo encuentro. ¡A estar atent@s a las novedades por Alternativa Teatral!

Desde comienzos del mes de agosto, SexHum se presentó a través streaming todos los sábados a las 23 h. para deconstruirse y subir la temperatura de los fines de semana en plena pandemia. El planteo: un viaje que transforme tanto a los intérpretes como a los espectadores.

Como su nombre lo indica, SexHum es la abreviación de sexualidad humana, eje conceptual de la obra que aspira a mostrar un fragmento de la diversidad sexual del siglo XXI. Los intérpretes se interrelacionan mostrando cómo se entrelazan los vínculos sexoafectivos en una era digital.

“El año pasado empezó el proceso creativo y realizamos dos funciones en la Casa del Orgullo de la Ciudad de Buenos Aires con la idea de estrenar este 2020”, explicó Natalia Maldonado Torrón, autora, directora y coreógrafa de la obra. “El formato era en artes escénicas y estaba planteado de manera itinerante porque empezaba en un espacio y recorríamos toda la casa”.

Con la idea de estrenar este año y adaptados a la situación pandémica, el equipo de SexHum adoptó el lenguaje tecnológico a través de esta performance virtual, que es en vivo y en directo, con los intérpretes actuando en tiempo real desde sus casas.

“Lo que quería como directora era darle luz a una parte de la sexualidad que tiene que ver con la diversidad sexual”, expresó Maldonado. Su inspiración comenzó cuando cursaba la licenciatura en composición coreográfica en la Universidad Nacional de las Artes. “En una materia tuvimos una propuesta de trabajo con disparador conceptual la empatía y la piel. Con ese pensar se empezó a gestar esta idea”, indicó.

El proyecto fue tomando vuelo porque se trabajó sobre un diseño y una composición musical propia, buscando sonidos y colores que generen una atmósfera íntima acorde a lo que se presentaba. “La horizontalidad caracteriza a nuestro equipo de trabajo, entonces siempre estuve muy abierta a la improvisación como un recurso, darle libertad a los intérpretes para que puedan crear desde sus personajes como pautas de movimiento a partir de un disparador”, comentó la directora.

La sexualidad está enmarcada en la autopercepción de libertad, ya sea para desear, gozar, o para vincularse con otra persona. “Desde lo conceptual mi propuesta era para los intérpretes que sientan el placer de lo que estaban haciendo como la sensación de libertad, siempre desde el marco de un esquema, por eso el proceso creativo fue horizontal y circular”, dijo.

El grupo delante y detrás de cámara es muy sólido. Y el hecho de reinventarse en cuarentena favoreció el proyecto ya que permitió el alcance incluso a otros países a través de las redes sociales. “Fue mucha práctica y ensayo error para conocer este nuevo lenguaje artístico, estudiar la plataforma, grabarnos videos, hasta que fuimos encontrando qué cosas nos gustaban y quedaban bien y a partir de ello ir potenciándolo”, afirmó Maldonado.

En la performance, lo vincular es otro de sus ejes centrales. Desde la pantalla se genera el vínculo de los intérpretes -que están solos en sus casas-, con los espectadores y entre ellos mismos. Un dato curioso es que si bien el escenario es cuidado y en ningún momento se expone lo genital ni hay coito, muchos espectadores pueden considerar el contenido erótico de la obra de alto voltaje.

En la obra cada cuadro tiene una composición particular: hay situaciones de lesbianismo, personajes pensados desde los límites de las creencias religiosas y culturales, cuadros de deconstrucción patriarcal, otros cuadros de juegos de roles y la práctica sexual tantra.

El espectador no ve la obra desde un lugar pasivo, sino que se busca el rol activo, en este caso, a través del chat generando interacción.

El reclutamiento de actores se hizo de forma minuciosa y personalizada. La directora contó a Postperiodismo que “buscaba cierta calidad actoral y humana, justamente por abordar un tema tan importante y la imposibilidad de separarnos de nuestra propia sexualidad para la construcción de los personajes”.

Si bien la directora es psicóloga con perspectiva de género y sexóloga, integrante de SEXA, el equipo en los actores incluye a dos sexólogas. “El hecho de encarar la sexualidad humana desde múltiples miradas y con un cuerpo teórico que acompañe el proceso creativo enriquece el compromiso que tenemos como profesionales en el área”.

La obra se presentó hasta el último sábado de agosto, pero tienen pensado hacer una gran “fiesta” para el mes de la primavera.

Valeria Guerra
+ posts

Lic en Ciencias de la Comunicación (UBA). Posgrado en Comunicación Corporativa (UADE). Maestrando en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones (Universidad Austral). Periodista agropecuaria. Comunicadora en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

scroll to top