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ABC Parlamentario – ¿Pueden lxs legisladorxs renunciar a los fueros?

En esta cuarta entrega de ABC Parlamentario PostPeriodismo te cuenta cómo funciona el sistema de fueros que tienen nuestros representantes cuando llegan al Congreso. No van en cana salvo que exista sentencia firme.

Los privilegios parlamentarios de los cuales gozan lxs legisladorxs de ambas Cámaras del Congreso de la Nación se encuentran constitucionalmente consagrados en los artículos 68 (inmunidad de opinión) y 69 (inmunidad de arresto), así como también en la Ley 25.320 de Fueros (sancionada el 8 de septiembre del 2000), por la que se crea un nuevo Régimen de Inmunidades para legisladorxs, funcionarixs y magistradxs. Dichas figuras tienen por finalidad garantizar el libre ejercicio de facultades y el consecuente funcionamiento independiente del Poder Legislativo, en tanto órgano emblemático de la forma representativa y republicana de gobierno que adopta nuestra norma fundamental. 

Estos fueros o inmunidades legislativas constituyen, en palabras de Spector, “situaciones normativas en las cuales los senadores o diputados no están sujetos a determinadas potestades del Poder Judicial o del Poder Ejecutivo (la policía)”. No se trata de beneficios de carácter personal, sino que constituyen un atributo que les corresponde a lxs legisladorxs en su calidad de tales, en tanto miembrxs del Congreso y para el ejercicio de sus funciones, en pos de defender la conservación, seguridad e independencia funcional de la institución. Es por este motivo que los mismos son irrenunciables.

Al respecto, cabe destacar que, a fines de 2018, el Senador Juan Carlos Marino (UCR) consideró poner a disposición del Cuerpo sus fueros, frente a la denuncia por abuso sexual efectuada por Claudia Guebel -quien se desempeñara como asesora suya en la Cámara Alta-. En tal sentido, en la sesión del 19 de diciembre de dicho año, el legislador leyó una presentación en la que manifestó su intención de renunciar a las inmunidades legislativas que le corresponden. A dicho planteo, el Senador (m/c) Marcelo Fuentes (FPV) respondió que “las causas penales, en caso de existir, avanzan en forma independiente del fuero del legislador, conforme se han dictado leyes en consecuencia. Por lo tanto, no resulta necesaria la renuncia a esos fueros que, en realidad, son colectivos de protección de trabajo de este Parlamento”. Como afirma Vanossi (2017), las inmunidades parlamentarias son “normas de orden público inderogables e irrenunciables de carácter imperativo”.

En suma, aunque en su artículo 16 nuestra Constitución establezca como principio general que en la Nación Argentina no existen fueros personales, en función de garantizar la igualdad de todos los habitantes ante la ley, la propia norma consagra los privilegios parlamentarios anteriormente descriptos; pero no a título personal de los legisladores en su propio beneficio, sino en aras de asegurar el funcionamiento libre e independiente del Congreso, como órgano deliberativo y representativo de la voluntad popular, razón por la cual dichos fueros son irrenunciables.

Maria Clara Güida
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Prof. Cs. Comunicación Social (FSOC-UBA). Especialista en telecomunicaciones y políticas públicas de información y comunicación. Docente en Legislación Comparada y en Derecho a la Información (UBA). Asesora de la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión en el Senado de la Nación. Además escribe genial y es de River Plate. 

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