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Los riesgos de las redes sociales en la salud mental

Con el advenimiento de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las formas de comunicación han cambiado profundamente en los últimos años en todo el mundo. Las redes sociales se han convertido en un espacio en el que formamos y construimos relaciones, configuramos nuestra propia identidad, y nos expresamos. Pero ¿conocemos qué riesgos supone ésto para nuestra salud mental?

 

Hoy en día, las redes sociales forman parte y atraviesan nuestra vida. El uso de las redes sociales como Instagram, Facebook, Twitter y YouTube, entre otras, han revolucionado la forma de conectarse entre las personas. De acuerdo a un Informe Digital de Hootsuite y We Are Social, cerca del 61% de la población mundial es usuaria de Internet, y alrededor del 57% lo es también de redes sociales.

El informe indica que el número de usuarios/as de redes sociales ha aumentado más del 13% desde julio de 2020, lo que equivale a más de 500 millones de usuarios en el último año. Los datos señalan que ya son 4,480 millones las personas que usan estas plataformas, lo que representa el 56,8% de la población a nivel global. Además, el tiempo que les dedican ha aumentado, siendo ya 2 horas y 24 minutos el tiempo diario que pasan en ellas.

Es sabido que las redes sociales más populares son fuente de innumerables beneficios y ventajas para sus usuarios, pero también generan efectos secundarios poco saludables. El aumento del tiempo dedicado al uso de las redes está relacionado con la sensación de aislamiento del mundo real, lo que puede contribuir al desarrollo de trastornos mentales. 

Un nuevo estudio de Royal Society for Public Health (RSPH), se centra en un problema muy particular: el bienestar y la salud mental de los/as usuarios/as de estas aplicaciones, sobre todo Instagram, considerada como la peor red para la salud mental de los/as adolescentes.

Entre los efectos negativos se señalan la ansiedad y depresión: 1 de cada 6 jóvenes experimentará un trastorno de ansiedad en algún momento de su vida, y las tasas de ansiedad y depresión en los jóvenes han aumentado un 70%. El estudio ha demostrado que 4 de cada 5 jóvenes afirman que el uso de las redes sociales provoca que sus sentimientos de ansiedad empeoren. Ver amigos/as constantemente de vacaciones o disfrutando de las noches puede hacer que los/as jóvenes sientan que se están perdiendo cosas, mientras que otros/as disfrutan de la vida. Estos sentimientos pueden promover un «comparar» y un efecto de «desesperación».

Las imágenes, a menudo poco realistas, que se ofrecen en las redes sociales pueden hacer que los/as jóvenes tengan sentimientos de autoconciencia, baja autoestima y la búsqueda del perfeccionismo que puede manifestarse como trastornos de ansiedad.

Otro de los puntos que se señala es el sueño. El uso creciente de redes sociales tiene una asociación significativa con la mala calidad del sueño en los/as jóvenes. Utilizar las redes sociales a través de teléfonos, notebooks y tablets por la noche antes de dormir también está relacionado con un sueño de mala calidad. Se piensa que el uso de luces LED antes del sueño, puede interferir y bloquear procesos naturales en el cerebro que desencadenan sensaciones de somnolencia, así como la liberación de la hormona del sueño, la melatonina.

Por otra parte, entre sus desventajas, se encuentra el acoso cibernético. El aumento de las redes sociales ha hecho que casi todos los niños, niñas y jóvenes estén en contacto constante entre ellos. La jornada escolar permite interacciones cara a cara y el tiempo en casa está lleno de contactos a través de las plataformas de las redes sociales. Aunque buena parte de esta interacción es positiva, también presenta oportunidades para aquellos/as que quieren continuar con su abuso incluso cuando no están físicamente cerca de una persona.

El aumento de la popularidad de las aplicaciones de mensajería instantánea, como WhatsApp o Telegram, también puede convertirse en un problema ya que actúan como vehículos rápidos para difundir mensajes de propaganda e imágenes.

Por último, otro efecto negativo en la salud mental por el uso excesivo de las redes sociales es el denominado Fear Of Missing Out, que se puede traducir por «miedo a perderse algo». La expresión describe una nueva forma de ansiedad surgida con la popularización del móvil y las redes sociales, una necesidad compulsiva de estar conectados/as.

En esencia, FOMO es la preocupación que los eventos sociales, o de cualquier otro tipo, puedan tener lugar sin que estemos presentes para disfrutar. Se caracteriza por la necesidad de estar constantemente conectado con lo que hacen los/as demás, para no perderse nada. El intercambio de fotos y videos en las redes sociales significa que los/as jóvenes experimentan una corriente prácticamente interminable de experiencias de otros/as, que potencialmente pueden alimentar los sentimientos de que se están perdiendo cosas.

Otro estudio reciente realizado por Royal Society for Public Health (RSPH) concluyó que la opción de desactivar los ‘me gusta’ o ‘likes’, de las publicaciones en redes sociales, influye de manera positiva en la salud mental de los/as jóvenes.

Algunas redes sociales como Facebook e Instagram han implementado la opción de desactivar el número de ‘likes’ para los/as demás usuarios/as. Lo único que se debe hacer es en la sección de configuración seleccionar ‘Ocultar recuentos de me gusta y visualizaciones’, o hacerlo manualmente en cada publicación.

En un intento por minimizar los posibles impactos en la salud mental de sus usuarios/as, algunos de los mayores mantenedores de plataformas de redes sociales han luchado para crear barreras y estrategias para prevenir problemas de salud mental. Podemos citar, por ejemplo, la aplicación de Instagram, que eliminó la vista previa del número de “me gusta” en las fotos para reducir una «competición» y valorar la publicación de materiales con buen contenido. 

Además, cuando un/a usuario/a busca hashtags «ansiedad» o «depresión», la aplicación muestra un mensaje que ofrece ayuda y lo dirige a una red que se especializa en brindar apoyo emocional confidencial y gratuito. 

Las empresas e influenciadores/as también deben contribuir a reducir este problema utilizando las redes sociales como herramientas para producir contenido que realmente agregue valor, difunda información de calidad y acerque a las personas. 

Valeria Guerra
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Lic en Ciencias de la Comunicación (UBA). Posgrado en Comunicación Corporativa (UADE). Maestrando en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones (Universidad Austral). Periodista agropecuaria. Comunicadora en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

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