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#8M. Las mil y una noches. Ser mujer hoy en el mundo árabe

Podríamos coincidir que un paisaje habitual en la biblioteca de nuestra niñez era encontrar libros de aventuras, que combinaban elementos fantásticos, mágicos y místicos. La experiencia nos llevaba de Julio Verne a Jack London, de Salgari a Stevenson, y nunca faltó ese primer acercamiento a los relatos plagados de rarezas que compilaban Las mil y una noches, un mundo tan fascinante como desconocido. Hoy, la burbuja se pinchó, y aunque sepamos menos de lo que debamos, la realidad indica que detrás del relato subyacen las acciones más repugnantes de los hombres.

Escuchá la entrevista de Jorge Moyano a la Dra. Carolina Bracco, especialista en temas de género y feminismo en Medio Oriente. (Gentileza del programa Vientos de Colores que se emite por Radio Emergente)

 

Porque han sido precisamente mil y un días, con sus respectivas noches, el tiempo que Loujain Al Hathloul pasó en prisión arbitrariamente por el hecho de ser una mujer en busca de ampliación de derechos. La acción que la llevó tras las rejas es un acto cotidiano en esta mitad del mundo: filmar un video mientras manejaba su auto y subirlo a las redes sociales. A no confundir: no se trata de una infracción de tránsito o una imprudencia al volante; Loujain reclamaba de esta manera –tal como viene ocurriendo desde hace tres décadas– el derecho a que las mujeres puedan conducir en Arabia Saudita.      

Sus jóvenes 31 años no se reflejan en el rostro ni en la postura corporal de Loujain. Los maltratos, torturas y abusos físicos como psicológicos a los que ha sido sometida en estos más de tres años encarcelada, dan cuenta de un sistema perverso y represivo preparado para la ocasión, cuyo encierro pretendió ser un mensaje para ella y todas las mujeres del reino, incluso de la región. No obstante, no han podido quebrar su espíritu de lucha ni su activismo por los derechos de las mujeres. 

Loujain es una mujer influyente en Arabia Saudita; su formación en la Universidad de Columbia Británica en Canadá, con especialización en literatura francesa, fue determinante para ver las condiciones de vida de mujeres en otras partes del mundo y consolidar así su postura frente a las desigualdades de su país, haciendo escuchar su voz para luchar fundamentalmente en dos causas centrales: el sistema masculino tutelar imperante (donde no se permite a las mujeres viajar, casarse, ni obtener el pasaporte sin el permiso de un hombre que oficie como su guardián, siendo este su padre, hermano, esposo o incluso su hijo) y la prohibición de manejar. 

Tanto en 2014 como en 2017, Loujain ya había sido arrestada; en la primera ocasión cuando, conduciendo su auto desde los Emiratos Árabes Unidos, intentó cruzar la frontera con Arabia Saudita, y luego en circunstancias que nunca fueron aclaradas, fue detenida en el aeropuerto de Damman. En 2015, año en que las mujeres pudieron acceder a votar por primera vez, se presentó como candidata pero su nombre nunca apareció en las boletas el día de la elección, en una burda proscripción que constituyó un capítulo más en la historia de esta persecución infame. 

Se puede inferir hoy que la lucha de Al-Hathloul ha conseguido su propósito: el gobierno saudí autorizó hace un par de años (con Loujain presa) el permiso para conducir. Pero, de todas formas, las mujeres no la tienen fácil: sacar el registro, conseguir inscribirse para hacer el curso y mucho más formar parte de Uber como medio de trabajo, es aún una odisea. 

El gobierno del príncipe heredero Mohamed Bin Salmán pretende mostrar al mundo una señal de apertura y modernización, que incluye políticas en su agenda como mayor participación femenina en la fuerza laboral y acciones concretas como la de la habilitación para manejar. De hecho, la liberación de Loujain tras sus 1001 días de detención está estrictamente vinculada con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, ya que el flamante primer mandatario se refirió públicamente sobre la situación de la activista y, en un acto que enmascara un gesto humanitario, Bin Salmán liberó a Al-Hathloul como tributo a esta nueva relación diplomática, incluso cuando esa libertad sea condicional: entre esas condiciones, figura la prohibición de que Loujain pueda hablar sobre su situación con la prensa. 

Cabe recordar que Arabia Saudita es un aliado estratégico de los Estados Unidos en la región, principalmente con Irán como enemigo en común, y que no es la primera vez que el gobierno de Bin Salmán es apuntado por la comunidad internacional (recordar el caso del periodista asesinado Khashoggi). 

Lo cierto es que el caso de Loujain, aunque emblemático, no es el único. Rafa Al Yami sigue sin aparecer, una mujer a la que su propia familia entregó por que su perfil de chica fit e influencer en el mundo árabe parece ser sinónimo de mala madre; se suma a las más de 9000 mujeres en Siria detenidas desaparecidas; y a Rania Amdouni, una activista queer de 26 años que tras denunciar ciberacoso, fue condenada en Túnez acusada de vulnerar la moralidad pública y agredir a los policías. 

Visibilizar lo que sucede en otra parte del mundo en el contexto del 8M expone las miserias de un mundo que lejos está de tender a la igualdad y a la vez destierra un mito: la visión que occidente construyó de la mujer musulmana, una mujer débil y sometida que necesitamos proteger de la barbarie, cuando en realidad lo que vemos son múltiples formas de resistencia, siendo las protagonistas de su historia, en pos de su reivindicación. 

A decir de Carolina Bracco, politóloga especialista en tema de género en Medio Oriente, “las nociones de masculinidad y feminidad pueden ser distintas en los diferentes contextos, pero en todos lados producen y reproducen relaciones sociales y políticas que determinan las posibilidades de las mujeres.”     

De acuerdo a las particularidades de las sociedades en las que están inmersas, este #8M pudo centrarse en consignas diferentes, pero persigue un objetivo común: la lucha inclaudicable por la ampliación de derechos.   

 

Jorge Moyano
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Periodista e investigador, con tesina en construcción de su licenciatura en Cs. de la Comunicación (UBA). Con más de 20 de años de trayectoria en radio, trabajó en AM, FM y actualmente conduce desde 2018 el magazine Vientos de Colores los jueves de 21-23hs por Radio Emergente. Integrante de la Dirección General de Cultura de la HCDN, dónde realiza locuciones, conduce eventos y desarrolla estrategias de comunicación. Nacido y criado en Ituzaingó pero con el corazón #todorojo en Avellaneda.

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