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ABC Parlamentario – Las comisiones parlamentarias

En esta nueva entrega de ABC Parlamenterio, nuestra experta en los pasillos palaciegos María Clara Güida nos cuenta cómo funcionan las comisiones en el Congreso. Un mundo de reglamentos que por momentos se transforma en un mundo de sensaciones. Te ponemos a Tango 4 para seguir la lectura mientras aprendes lo qué pasa en la torre de marfil, con «Rompan todo». ¡Temazo para acompañar la lectura! 

Una comisión parlamentaria es un grupo de trabajo con una competencia más o menos específica, constituida por legisladora/es con intereses y conocimientos afines, y cuya integración debería reflejar lo más aproximadamente posible la conformación política del cuerpo, motivo por el cual a las comisiones se las suele considerar como “mini Cámaras”. 

Las comisiones se constituyen con el objetivo de efectuar los primeros estudios, negociaciones e intentos de consensos en busca de arribar a una decisión común sobre los asuntos de su competencia. Con tal fin, no se limitan a analizar los aspectos técnicos de los asuntos a su cargo sino que, además, abordan los costados políticos de cada cuestión. 

Ahora bien, no todas las comisiones se dedican al análisis de proyectos, como es el caso de las comisiones permanentes de asesoramiento; sino que algunas también tienen por objeto la realización de estudios específicos, por ejemplo, la Comisión Unicameral Especial de Conmemoración del V Centenario de la Circunnavegación del Mundo de Magallanes-Elcano,  creada en el Senado.

Existe grupos de trabajo especializados que realizan seguimiento de determinadas actividades, como la tarea de la Comisión Bicameral Permanente de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, las Tecnologías de las Telecomunicaciones y la Digitalización, creada por la Ley 26.522 y sus modificatorias, o la investigación de asuntos que requieren un trato espacial: por ejemplo, la Comisión Bicameral Investigadora sobre la Desaparición, Búsqueda y Rescate del Submarino A.R.A. San Juan, creada por la Ley 27.433.

En palabras de Ricardo Rovner, “existen, además, comisiones que realizan los primeros pasos en el juzgamiento de los funcionarios sujetos al juicio político o que colaboran con ello al estilo de una secretaría judicial” (Las comisiones parlamentarias. Un repaso sobre su funcionamiento, 2008) . Tal es el caso de la Comisión de Juicio Político que funciona en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y cuya competencia se encuentra establecida en el artículo 90 del Reglamento HCDN.

Comisiones permanentes y especiales

Las comisiones permanentes son las más numerosas, tanto en la Cámara de Diputados (46) como en la de Senadores (27), a las que se suman 17 comisiones bicamerales permanentes. Todas ellas se caracterizan fundamentalmente por haber sido creadas para actuar sin un plazo determinado. Como afirma Rovner, sus competencias están establecidas en los reglamentos de cada Cámara, aunque muchas veces pueden superponerse en el tratamiento de determinados asuntos. 

Por otra parte, las llamadas comisiones especiales sí poseen un plazo específico para el desarrollo de su labor, y su funcionamiento depende en gran medida de la finalidad para la cual las mismas son creadas. Su existencia puede y suele estar regulada por un reglamento interno; pero, aún así, tienen un ámbito de actuación muy amplio y gran laxitud para su funcionamiento. Generalmente, no se abocan al estudio y tratamiento de proyectos -que suele ser una actividad propia de las comisiones permanentes-, pero existen ciertos casos, como el de la Comisión Especial de los Pueblos Indígenas en el Senado, que ha tenido participación en el tratamiento de algunos expedientes atinentes a su competencia. 

Al respecto, el artículo 85 del RHSN explicita que el Senado puede resolver la creación de comisiones especiales y comisiones mixtas especiales, sin perjuicio de las comisiones permanentes, con el objetivo de “reunir antecedentes y dictaminar sobre una materia determinada”. Dicho artículo establece que la resolución por la cual se crean estas comisiones debe indicar el plazo de duración de las mismas, “que en ningún caso podrá exceder de un año contado a partir de la fecha de su efectiva conformación”. El artículo se complementa con una disposición que indica que por única vez podrá otorgarse una prórroga máxima de seis meses al funcionamiento de estas comisiones con el voto de dos tercios de los miembros de la Cámara. Cabe destacar aquí que aquellas comisiones que no hayan sido integradas pasados los dos meses de su creación caducarán.

Por su parte, el artículo 104 del reglamento en Diputados contempla que la Cámara, en los casos que estime conveniente, o en aquellos que no estén previstos, podrá nombrar comisiones especiales que dictaminen sobre ellos. 

Autoridades de las comisiones

La elección de autoridades de una comisión tiene lugar en la primera reunión de la misma, que se conoce como reunión constitutiva. Ahora bien, cada Cámara posee algunas particularidades al respecto. 

De acuerdo a lo establecido en la Cámara Baja sobre “instalación y elección de autoridades”, las comisiones deben instalarse inmediatamente después de nombradas y a pluralidad de votos se debe elegir “un presidente, un vicepresidente 1º, un vicepresidente 2º y 3 secretarios”. Esto se corresponde con la mayoría de las comisiones del cuerpo, con la salvedad de la Comisión de  Acción Social y Salud Pública, que consta de 5 secretarios, y las comisiones de Asuntos Constitucionales, Legislación General, Relaciones Exteriores y Culto, Presupuesto y Hacienda, Educación, Cultura, Obras Públicas, Agricultura y Ganadería, y Ciencia y Tecnología, que cuentan con 4 secretarios cada una. 

Por su parte el artículo 92 de la Cámara Alta indica que “los miembros de cada comisión nombrarán anualmente un presidente, un vicepresidente y un secretario, que podrán ser reelectos”. A ello se agrega que, de no suceder, hasta tanto dichas designaciones tengan lugar, los cargos deben ser ejercidos por el primero, segundo y tercer vocal respectivamente nombrados.

Orden de tratamiento de los asuntos girados a las comisiones 

De acuerdo con Rovner, “los proyectos no son tratados en ningún orden particular, ni podrían serlo”, dado que “no existen reglas fijas que determinen cómo y cuándo un asunto se incluye entre los que van a ser considerados”. Entre las numerosas variables a considerar para ello, el autor destaca la prudencia política como un elemento de extrema relevancia.

En general, quien preside una comisión es quien elabora la agenda de trabajo de la misma; sin embargo, no todas las comisiones ni todos sus presidentes actúan al respecto del mismo modo. Hay quienes toman esas decisiones en función de consultas a la presidencia del bloque del cual forman parte; hay quienes lo hacen en diálogo con los Secretarios de las comisiones que presiden, a quienes suelen consultar por cuestiones fundamentalmente técnicas de los proyectos y/o de su técnica legislativa;  hay quienes prefieren tomar esas decisiones en soledad o en función del acompañamiento de su equipo de asesores; y hay quienes optan por consultar a quien/es cumpla/n el rol de representar a otro/s sectores políticos mayoritarios del cuerpo; entre otras tantas opciones.

Al respecto, Rovner agrega que existen ciertos proyectos que, por sus características y por el hecho de ser de menor tenor que los proyectos de ley, pasan casi automáticamente al estudio de una comisión una vez ingresados a la misma. Es el caso de los proyectos de declaración, resolución y comunicación -en el caso del Senado-, cuyo tratamiento y aprobación no suele presentar grandes oposiciones ni dilaciones, salvo en aquellos casos donde se aborden temáticas que impliquen fuertes disputas políticas entre los distintos bloques del cuerpo. Un ejemplo: cuando se discutieron en 2018 en la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión del Senado de la Nación los proyectos de declaración de repudio por los despidos en la Agencia Nacional de Noticias Télam y los proyectos de comunicación solicitando informes por dicha cuestión. 

Cabe destacar aquí que, si bien los proyectos no son tratados en ningún orden particular, el artículo 103 del RHSN contempla la posibilidad de que, a pedido de tres senadores integrantes de cualquier comisión, se incorporen al temario de una reunión los asuntos entrados que dichos legisladores soliciten.

De yapa reproducimos una ficha de lectura elaborada por ambas Cámaras para estudiantes secundarios. Dale click al dedito que no muerde.

Referencias consultada: para este artículo:

Maria Clara Güida
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Prof. Cs. Comunicación Social (FSOC-UBA). Especialista en telecomunicaciones y políticas públicas de información y comunicación. Docente en Legislación Comparada y en Derecho a la Información (UBA). Asesora de la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión en el Senado de la Nación. Además escribe genial y es de River Plate. 

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