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La lucha por el voto femenino en la Francia revolucionaria

Resulta paradójico que en la Francia revolucionaria las mujeres tuviesen que luchar durante tanto tiempo para materializar la promesa de libertad e igualdad universales, y de derechos políticos para todos. Esto se debe a que la exclusión de las mujeres ha sido parte de la filosofía política de Francia desde la Revolución Francesa, sobre todo en lo que respecta  al derecho político del voto. La cuestión de los derechos políticos estuvo más expuesta a la discusión en los tiempos revolucionarios o de transformación constitucional y fue bajo los gobiernos republicanos cuando se pudo reclamar la extensión y universalidad del sufragio. Veamos.

El feminismo surge así como protesta contra esa exclusión y su objetivo era eliminar la diferencia sexual en la política. Podemos resaltar las figuras de cuatro feministas que se distinguieron en sus reclamos por los derechos políticos -específicamente el voto para las mujeres- en diferentes contextos revolucionarios o republicanos.

Olympe de Gouges, seudónimo de Marie Gouze. Fue una escritora, dramaturga, filósofa francesa y una de las feministas que se distinguieron en sus reclamos por los derechos políticos -específicamente el voto para las mujeres- en el contexto revolucionario. Como otras feministas de su época, militó a favor de la abolición de la esclavitud. Detenida por su defensa de los Girondinos fue juzgada sumariamente y murió guillotinada. Se ganaría su lugar en la historia del feminismo como autora de la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadanía en 1791.

Jeanne-François Deroin desafió a la Constitución de la II República presentándose como candidata a un cargo legislativo en la lista demócrata-socialista, en 1849, sabiendo que no podía hacerlo. La prensa se burló de su campaña y Proudhon la declaró no apta, alegando que los órganos que las mujeres poseen para alimentar a los bebés no las hacen apropiadas para el voto. Jeanne le respondió pidiéndole que le mostrara el órgano masculino que le permitía votar.

Hubertine Auclert fue la primera en reclamar a la III República que cumpliera su promesa de conceder los derechos a las mujeres. Además fue la primera mujer en utilizar el término «feminismo«en 1882 -en el sentido en que se utiliza actualmente-, definido como la lucha para mejorar la situación de las mujeres. También reclamó el uso en femenino de palabras como testigo, abogado, elector, diputado, etc. En 1884 Auclert denunció la ley del divorcio a causa de la flagrante discriminación contra las mujeres a las que no se les permitía guardar su salario y propuso la idea radical de un contrato de matrimonio entre cónyuges con separación de bienes.

Madeleine Pelletier hizo del voto la piedra angular de un plan para la emancipación republicana de las mujeres, que incluía además el aborto como un derecho “absoluto” de dominio del propio cuerpo. En 1906, se convirtió en secretaria de la organización La Solidarité des femmes («Solidaridad Femenina»), y logró establecerla como una de las organizaciones más radicales de la época. En 1908 fue la representante del grupo en las demostraciones del voto de la mujer en Hyde Park. A raíz de este suceso publicó el escrito La suffragiste («La sufragista»). Durante este periodo, en 1905, ayudó a fundar el Partido Socialista Francés, representándolo en los congresos internacionales.

Fue recién el  21 de abril de 1944 que las mujeres francesas obtuvieron el derecho a votar. El comité de Liberación Nacional, presidido por el general Charles de Gaulle e instalado en Argel, simplemente anunció la extensión del derecho a las mujeres como parte de una ordenanza que fijaba los términos en que se restablecería el gobierno republicano. Los detalles se exponían en el artículo 4° que afirmaba que “todos los ciudadanos y las personas de nacionalidad francesa, de ambos sexos, pueden votar bajo condiciones determinadas por la ley.”

De esta manera, el sufragio fue inscripto en la Constitución de la IV República  adoptada en 1946. En su Preámbulo se reafirmaba la Declaración de Derechos de 1789 y al final figuraba una frase que habría alegrado a Olympe de Gouges: “La ley garantiza a las mujeres derechos iguales a los de los hombres en todas las esferas”

Bibliografía utilizada para el presente artículo: Joan Wallach Scott, Las mujeres y los derechos del hombre. Feminismo y sufragio en Francia, 1789-1944.

Nancy Lorenzo
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Licenciada y profesora en Letras. Cursa la Maestría en Ciencias políticas y Sociología. Caminante incansable de los senderos patagónicos. Amante de los refugios de montaña y de los andinistas. Amiga de los soñadores, de la naturaleza, y de los libros

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