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¡Flash, a-ha!

Este 2021 se cumplieron 40 años de la visita de Queen a Argentina. Más precisamente, en febrero de 1981, cuando presentaron el show con el álbum The Game y el film Flash Gordon, producido por Dino De Laurentis. Al recordar la llegada de la primera megabanda a la Argentina, por un instante me sentí cual Marcel Proust saboreando su famosa magdalena del libro En busca del tiempo perdido. Nunca lo terminé de leer pero es de buen gusto citar y recomendar autores famosos si se trata de una columna de historia, rock y un poco de humor para el respetado sitio PostPeriodismo.

Tenía siete años y mi primo Ale, con la sabiduría que le otorgaban sus doce, me llevó al cine a ver Flash Gordon, garantizando que sería una experiencia extraordinaria. Y lo fue. Sin temor a exagerar; o, mejor dicho,  exagerando sin miedo, es posible afirmar que con esa película toda una generación conoció el significado del verdadero fanatismo, acompañada por una banda que hizo estallar el estadio de Vélez.

La extravagancia estética del film y el apabullante shock emocional de la trama perduró más de la cuenta en las salas baratas de pelis en continuado. En mi caso, una decena de veces en un cine de la calle 2 de Santa Teresita, donde compartí con mi primo Ale su amor por la película y, la verdad sea escrita, también por Aura, la hija del tirano Ming, interpretada por la bellísima Ornella Mutti.

En 1982 con algo de dinero en el bolsillo por mi octavo cumpleaños y las manos temblorosas de emoción, compré el LP con la música de la película. Aún no se le decía “soundtrack” que suena mejor. Esa fue mi primera inversión en el mercado discográfico y , simultáneamente, mi primer disco de rock. Un salto importante que definitivamente dejaría en el pasado a Los Parchis y sus covers de “Hasta luego cocodrilo” (Billy Halley y sus cometas) y “Funkytown” (Lipps Inc.)

En aquellos tiempos el acceso a la música no era ilimitado como hoy. Tampoco existía la opción de escuchar álbumes completos y gratis desde cualquier dispositivo. Por entonces, te comprabas un disco sabiendo que sería un aliado incondicional durante innumerables escuchas. Recién hacia 1986 llegaría la grabadora de doble casetera para “duplicar” una cinta y luego cambiar ese original por otro, por lo general en una disquería muy conocida que ahora vende electrodomésticos.

Lo peculiar de la banda sonora compuesta e interpretada por Queen es su interactividad. Una rareza creativa que confluye con las voces de los actores y los efectos sonoros de la película. Escucharla es como oír un radioteatro. Algo similar trató de hacer Quentin Tarantino 15 años después  en Pulp Fiction con el grito inicial de la actriz Amanda Plummer en “Pumpkin and Honey Bunny/Misirlou”, remixando una canción tradicional griega.

Pero en el caso de Flash Gordon esta interacción abarca todo el LP y la película. El disco abre con la voz del despiadado Ming, interpretado por el  maravilloso Max Von Sydow, quien conversa con su lugarteniente Klytus mientras inicia un ataque que produce una seguidilla de catástrofes climáticas en el Planeta Tierra. Una tarea que los humanos sabemos hacer perfectamente sin necesidad de malvados interplanetarios. Volvamos:

Luego ríe sarcásticamente fundiendo sus carcajadas con la batería del tema principal que da paso al famoso “¡Flash, a-ah!”. De ahí seguimos paso a paso el periplo del simplón, leal y valiente jugador de fútbol americano Flash Gordon, la periodista Dale Arden y el científico Hans Zarkov entre viajes espaciales, colisiones, hipnosis, ejecuciones, escapes y casamientos. La vida misma, ¿no?  Lo cual termina en fracaso comercial apuntalado por la crítica indolente.

Sin embargo, de esa producción despuntan momentos musicales memorables: desde la marcha nupcial interpretada por la inconfundible guitarra de Brian May hasta “el tema 4 del Lado B”, cuando Vultan, el líder de los Hombres-Halcón lanza su grito de guerra y rebelión con música de sintetizador arremetiendo a destajo. Sí, el disco tiene mucho mucho sintetizador.

Por entonces, se dijo que Dino de Laurentis trató que la dirigiera Fellini, que George Lucas quería filmarla y como no consiguió los derechos hizo “Star Wars”, entre otros detalles sin importancia. Lo cierto es que la crítica debería habérselas tomado por un rato al Planeta Mongo, porque la historieta de ciencia ficción creada por el dibujante Alex Raymond encontró en el cine una adaptación memorable.

Por cierto, Flash Gordon siguió presente con diversas apariciones en la industria.

  • Sam Jones, el actor principal, apareció en 2012 parodiándose en “Ted”, una comedia protagonizada por Mark Wahlberg, Mila Kunis y MacFarlane.

  • A Héctor Ricardo García se le ocurrió poner de título Flash (Editorial Sarmiento) a una revista de chimentos sensacionalistas en formato tabloide. Si piensan en esas luces de las cámaras de fotos es pura coincidencia.

  • El programa Función Privada emitido por Canal 7 y conducido por Carlos Morelli y Rómulo Berruti rescató en 1985 la miniserie “Flash Gordon” de los años 30, y ¡fue un boom de rating!

  • La revista Sandokan de editorial Columba también publicó entre 1982 y 1983 historietas de Flash. No de la época dibujada por Alex Raymond, sino posteriores a cargo de Dan Barry, quien le dio al personaje una carnadura más real y, en algunos casos, con mayor contenido metafísico.

  • Columba también publicó en El Tony de marzo de 1981 una adaptación del film muy bien dibujada por Alberto Saichann. Pero  la historia difería mucho de la película, y era evidente que el guionista Fred W. Seymour -seudónimo del talentoso Alfredo J.Grassi- vio los primeros minutos y se fue del cine, ya que después aparecen hombres peces, luchas de boxeo submarinas y demás escenas inventadas.

  • Mucho antes de la visita de Queen, Editorial Abril editó en 1946 una serie de minilibros donde castellanizaron el nombre de Flash y lo llamaron “Jorge, el hombre relámpago”. En México sería “Roldán, el temerario”. Cosa de traductores creativos.

Del Flash en su versión más popular como superhéroe de la DC Cómics, que ahora vuelve a fanatizar a los más pequeños con el personaje televisivo de Barry Allen que viaja por multiversos infinitos, prefiero no hablar y dejar los comentarios a las nuevas generaciones dentro de 40 años.

Además, ese el logo en el pecho es tan parecido al de Flash Gordon que pone en crisis esos recuerdos con mi primo Ale cuando en las salas de cine continuado Max Von Sydow, Ornella Mutti y la voz inigualable de Freddie Mercury eran una pieza artística unificada, logrando una experiencia sensorial hasta entonces desconocida.

Fuente: Sebastián Pinarello. Disponible en Te lo resumo así nomás bajo Licencia Creative Commons 🙂

Sebastián Dantí
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El humorista estrella de PostPeriodismo nos trae un personaje nuevo: el Lic. Rubén W. de Güebo. Un profe que nos enseña todo lo que un periodista no debe hacer. Dantí es escritor, guionista, musicalizador y conductor de radio. Su cuento «Diálogos religioso» (Eudeba, 1998) resultó seleccionado por el certamen «Buenos Aires No Duerme». Su programa Fracaso Felíz ganó el premio Fomeca 2015 y, en 2018, la Defensoría del Público lo galardonó en el concurso Tenemos con que por sus ficciones. Se lo puede escuchar todas las semanas en No anda el Timbre.

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