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En educación nadie tiene coronita

Cuando le tocó asumir como Secretario de Medios y Contenidos Públicos a Francisco “Pancho” Meritello,  el hasta entonces director ejecutivo del Grupo Octubre (Revista Caras y Caretas, El Planeta Urbano, Página/12 y Radio Octubre), tenía como principal preocupación resolver el desastre que dejó Hernán Lombardi en el área.  Una tarea difícil puesto que bajo el argumento de democratizar el sistema de medios, Lombardi vació de contenidos y de profesionales idóneos todo lo que estuvo a su alcance. 

Este radical converso impuso su odio a los trabajadores con una cuota de cinismo única. Trató de cerrar la Agencia Télam y contrató personajes lavados en radio y televisión para darle una pátina de ciudadanía anodina a la gestión del gobierno de Mauricio Macri. Algunos gremios consideraron que no fue otra cosa que el armado de listas negras y blancas para que éstos últimos le hagan coro al ex integrante del grupo Sushi, quien aprendió allí  todas sus mañas, cuando asesoró junto a Darío Lopérfido al gobierno fallido de Fernando De la Rúa.

Volviendo a la comunicación en tiempos de pandemia, Meritello tuvo que articular nuevas formas de acercamiento con «distanciamiento social» para resolver necesidades estratégicas como el acceso a la cultura y a la educación. Desde esa secretaría vinculó acciones colaborativas con el ministro de Educación, Nicolás Trotta.

A su vez la cartera educativa elaboró políticas de contingencia junto al ENACOM y las empresas privadas de telecomunicaciones, para garantizar el cumplimiento del ciclo lectivo de manera remota, con acuerdos de soporte cruzado y uso de infraestructura de redes compartida. Además, los privados Claro, Movistar y Personal acordaron la gratuidad del consumo de datos por telefonía móvil cuando se trate de navegaciones en plataformas educativas para todos los niveles, al que luego se sumaron 57 universidades nacionales.

Sin embargo, todavía algunas mentes siniestras que encuentran conspiraciones en todos lados señalan al gremialista Víctor Santa María, como el monje negro de la política comunicacional del gobierno, dado que Meritello y Trotta trabajaron en las iniciativas editoriales del titular del sindicato de encargados de edificios. Tal vez les molesta que los porteros tengan notebooks, sean cool(tos), manden a sus hijxs a la universidad y vayan a Megatlon.

Lo cierto es que Trotta tomó notoriedad pública como rector de la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo) pero tiene una trayectoria de gestión muy vinculada a la comunicación como Subsecretario de Tecnologías de Gestión durante el primer gobierno de Cristina Fernández, y que Meritello mantiene una relación de amistad con Alberto Fernández, afianzada entre otras razones, por la figura Gustavo Béliz, actual secretario de Asuntos Estratégicos del gobierno y cuñado de Meritello.

Suena extraño pero el Frente de Todos busca fórmulas amplias y heterogéneas para consolidar la gobernabilidad. Un presidente que se pronuncia en contra del aborto trae como articulador político a un miembro del ultra-conservador Opus Dei, pero que cuenta con el mérito de haber denunciado a Jaime Stiuso cuando se desempeñó como ministro de Justicia durante los primeros años de Néstor Kirchner. Y encima todos ellos participaron o coquetearon con los gobiernos menemista, duhaldista y/o el kirchnerista. 

¡Qué incorrección política poco republicana diría Lilita! Siempre es mejor salir de un repollo como Felicitas Beccar Varela, Fernando Niembro, Miguel del Sel, Martiniano Molina o Jorge Sigal. Error. El último estudió mucho comunismo en Moscú durante su juventud para convertirse en guardián y leal secretario de Medios, bajo las órdenes de Lombardi.

El la práctica lo que ocurre es más simple. Lombardi le sacó en 2015 al ministerio de Educación la gestión de los canales Encuentro, Paka-Paka y DeporTV, y hoy esas señales quedaron bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, precisamente en la estructura de Meritello. 

Así, Claudio Martínez desde la subsecretaría de Medios busca unificar una propuesta comunicacional que aborde contenidos educativos con otros destinados al entretenimiento, entre los que se destacan los producidos por la plataforma Contar, la Televisión Pública Argentina (LS 82 Canal 7) y Radio Nacional (con todas sus emisoras nacionales y el servicio exterior). Por otra parte, su jefe Meritello tiene que gestionar Tecnópolis, que hoy es una suerte de hospital de campaña preparado para atender la emergencia sanitaria, y articular con el ministerio de Cultura las propuestas de Tristán Bauer y Eliseo Subiela a través del Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales (INCAA), con la plataforma cine.ar

De esta forma, si uno ingresa a la página del ministerio de Educación, encontrará un montón de contenidos curriculares que se emiten en programas de radio y televisión, además de cuadernillos de estudio y otras herramientas. Aquí prevalece el guardapolvo blanco y nadie lleva coronita. Tanto los estudiantes de escuelas públicas y privadas tienen acceso a contenidos de calidad con el simple hecho de hacer clic en la botonera de “Seguimos educando”, alojada en el  portal educ.ar. El sitio del ministerio que sobrevivió a su desguace durante las gestiones de Esteban Bullrich y Alejandro Finocchiaro, dado que fue creado por la Ley 20.206/2006. Vale recordar que la pedagoga e investigadora del CONICET, Adriana Puiggrós, viene a desandar ese camino en su rol de secretaria de Educación -equivalente al de viceministra- por su perfil humanista y en procura de la defensa de la educación pública.

En enero pasado Puiggrós anunció el retorno del Conectar Igualdad, reemplazado en 2018 por el Plan Aprender Conectados, según el cual no era necesario entregar más computadoras porque conforme el diagnóstico de Cambiemos ya estaba resuelta la brecha digital con la telefonía móvil. Además del ridículo argumento para el recorte en educación, ese mes la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) relevó en un informe de rutina, el hallazgo de un total de 100 mil dispositivos (servidores, netbooks, tablets, baterías y proyectores) arrumbados en un depósito del Correo Argentino en Tortuguitas. En el marco de la urgencia por el coronavirus a fines de abril el ministerio de Educación firmó convenios con diversos municipios para facilitar el acceso a estudiantes secundarios a esos equipos.

Pasando en limpio: entre los recursos disponibles encontramos una estrategia convergente dentro de los medios públicos con una oferta de contenidos educativos pensados para todos los niveles que dependen de la cartera que dirige Trotta, con independencia de las universidades públicas, las cuales se autogobiernan desde la reforma de 1918.

La novedad del momento es la plataforma Contar, que suma ficciones, podcast y la grilla audiovisual del BACUA, pone enlaces a la propuesta de “Seguimos educando” y cuenta con parte de la oferta de cine.ar. Esta última plataforma creada en 2017 presenta un repositorio maravilloso que supera los 600 films y 500 horas de series argentinas, pero tiene la limitación de cobrar por los estrenos, una contradicción al tratarse de películas subsidiadas por el INCAA. Un tema de resolución pendiente en el gobierno, que debe implementar algún mecanismo que obligue a las plataformas OTT a generar aportes para la industria audiovisual como ocurre con el Mercado Digital Europeo,  el cual exige un piso del 20% de inversión en producciones locales o independientes y está evaluando elevarlo a un 30%.

Además de esta oferta de servicios brindados desde el Estado, con una antena de televisión digital terrestre (TDA) pueden sintonizarse alrededor de 25 canales entre señales públicas, privadas y sin fines de lucro, que usan la infraestructura de Arsat, la empresa estatal encargada de operar los dos satélites argentinos en órbita y conectar al país a través de la Red Federal de Fibra Óptica (ReFeFo).

Estamos en 2020 y aunque usted no lo crea todo esto comenzó apenas hace diez con el Plan Nacional Argentina Conectada y el Programa Conectar Igualdad. Se trató de una de las iniciativas más cuestionadas por su carácter faraónico, así como la loca Ley 26.092 para fabricar satélites de factura nacional.

De no existir la Red Federal de Fibra Óptica hoy no habría plan de contingencia frente a la pandemia, no estaríamos hablando de teletrabajo ni tendríamos una educación igualitaria para todxs los estudiantes, vivan en áreas rurales o urbanas. 

Vale destacar algo positivo del gobierno de Mauricio  Macri, ninguno de sus abogados especializados en derecho administrativo encontró la manera de hacerse con los recursos generados por el Fondo Fiduciario de Servicio Universal previstos en el decreto 764/2000 y continuados en la Ley Argentina Digital (2014). Con ese dinero generado por aporte del 1 por ciento de la facturación neta de las empresas de telecomunicaciones, hacia fines de 2019 el balance de Arsat mostró más de mil localidades iluminadas por fibra óptica (unos 30 mil kilómetros) con atención a esas zonas de baja rentabilidad abandonadas por las empresas comerciales, entre las que se encuentran las escuelas ubicadas en parajes de difícil acceso.

Por cierto, en las zonas de alta rentabilidad tampoco correrían bien Netflix, Youtube, Amazon Prime Video, Zoom, Yitsi, Whatsapp, Instagram, Facebook, Tik-Tok, PlutoTV ni Cuevana, que no es otra cosa que un alfajor muy rico bañado en chocolate amargo para ver la tele.

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