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Caminos de tiza: educación en pueblos desconectados

Durante las restricciones en la pandemia algunos maestros «rurales» llevaron las tareas a sus alumnos en las zonas desconectadas. El profesor Julio Manuel Pereyra Sánchez realiza este trabajo hace años llevando un modelo de educación y salud comunitaria itinerante. Terminaron las clases.  La educación sigue por caminos dibujados en tiza.

El profe nos cuenta sobre Caminos de tiza y cómo articula la “educación comunitaria voluntaria”, la alfabetización y la pedagogía en contextos rurales, selváticos. Incluso, en basurales de nuestro noroeste argentino. Según explica, la conectividad no es requisito para generar una comunidad educativa. Su pilar principal es el compromiso con los poblados algo olvidados por el sistema formal. 

Julio es docente y educador. Ejerce la docencia formal en Posadas, pero ocho años atrás creó el proyecto escuelita ambulante Caminos de tiza. Hace cuatro que se radicó definitivamente en Misiones y se involucra con el noroeste de nuestro país. Julio Pereyra es profesor de Ciencias Sociales y, recientemente, fue becado por la Asociación Educar para el curso de neurosicoeducador en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Prefiere ser nombrado como «El profe Julio». Trabaja a la par junto a Yanina Rossi, profesora en educación especial y encargada de la Educación Sexual Integral (ESI) en niñas, niños y adolescentes.

En 2018, según datos de la organización Argentinos por la educación la provincia de Misiones tuvo una matrícula que se distribuyó en: 13,8% en el nivel Inicial; 42,8% en primaria; 33,3% en secundaria y 10% en superior no universitario. La cantidad de estudiantes total pasó de 334.702 en 2011 a 370.215 en 2018. Sin embargo, las estadísticas no son claras respecto a ciertos pueblos alejados que tienen sus particularismos no institucionalizados, como preservar el lenguaje originario.

La educación comunitaria itinerante trabaja la inclusión y abarca integralmente desde el apoyo escolar y alfabetización junto con la estimulación temprana, la psicomotricidad, braille, lenguaje de señas y comunicación alternativa. Uno de los objetivos de la escuelita ambulante es generar políticas públicas en el marco de la educación no excluyente y la discapacidad. Fomentando una propuesta de intervención con conciencia situacional.

Con la pandemia aumentó la cantidad de niño/as que necesitaban garantizar su educación. Caminos de tiza fue su único acceso y de forma gratuita. Sustentado con donaciones y vocación, hoy trabajan de forma directa y presencial con 364 chico/as de diversas edades, articulando varias disciplinas, en áreas con conectividad nula o baja y en los puntos geográficos más alejados. En especial, zonas rurales, selváticas y basurales. Actualmente, abarca 14 comunidades de la provincia de Misiones: Colonia Yacutynga, Paraje 130, Aldea Mby´a Guaraní Kaa´ guy Porá II, Barrio El Mirador, Rosa Chico, San Gotardo, entre otras. 

Vocación, trabajo y compromiso

El proyecto nació al ver niños/as viviendo, comiendo y trabajando en y de un basural en la provincia de Corrientes. “Al adentrarme en esas zonas, encontré trazas discontinuas, analfabetismo y abandono escolar. Esto me llevó a diseñar una estrategia de intervención para (re)institucionalizar niños y alfabetizarlos. En conjunto al abordaje de atención primaria de la salud desde lo educativo como en la prevención de enfermedades. Lo básico que debemos saber”, cuenta.

Entre las actividades educativas se encargan de traducir textos al Guaraní o Portugués en zonas interculturales bilingües y de la frontera, sacar piojos; e, incluso, recomponer el material terapéutico y ortopédico que donan o consiguen. “Caminos de tiza se basa en dejar capacidad instalada, formando a otros, generando escuelas o sitios para la primera infancia. Armamos materiales y recursos. Creamos bibliotecas comunitarias y espacios de formación a padres en prevención de zoonosis, tenencia responsable de mascotas, alerta de accidentes domésticos, cuidados con animales ponzoñosos/venenosos. No es lo que hacemos, sino lo que dejamos para que otros de manera permanente se desarrollen. Educamos a través de los mitaí (niños en guaraní)», agrega.

El proyecto se solventa apelando a la creatividad con materiales didácticos de bajo/nulo costo y con elementos reciclados. “Nosotros indicamos que las problemáticas principales que se presentan se resuelven educando. Realizamos diseños de innovación readaptando algo. Salidas didácticas para reconocer peligros, flora y fauna, raza de perros peligrosos. Identificar arañas, plantas con espinas, etc. También usamos tecnología educativa : tablets, lupas, microscopios, lentes VR, celulares. Pero se alterna o se complementa. No son de necesidad primaria”, sostiene.

También dan accesibilidad a niños/as con discapacidades múltiples. “Seguimos apostando a crear conocimiento y diseños para la educación no excluyente. Mantenemos secuencias pedagógicas y continuidades terapéutico-didácticas, y como se basa en competencias [no solo en contenidos] nos da hiper flexibilidad. Depende de las actividades que hacen los chicos. En su contexto o algún suceso que obligue a trabajar un tema específico. Por ejemplo: un accidente en la ruta, cuidados a tener con un enjambre de abejas o un incendio en la zona. Trabajamos en cómo prevenirlos.”

El único acceso: la radio local

En las zonas que visitan se presentan como maestros comunitarios. Es ad honorem. Llevan una propuesta educativa de pedagogía de la emergencia. “Hablamos de lo que es este tipo de tarea que poco tiene que ver con las escuelas formales aunque articulamos contenidos de estas. Constantemente, coordinamos las actividades con el maestro rural, el docente auxiliar indígena o un referente barrial. El itinerario de la escuelita ambulante tiene un cronograma que se realiza día a día bajo un protocolo de ausencia ideológica.”

Pueden tener obstáculos o complicaciones sea por el clima y/o cortes de ruta. Mantienen un sistema de comunicación básico para quienes su única conexión es la radio local. “Las actividades no se suspenden. Hacemos lo posible por llegar porque los gurises te esperan. Damos aviso por la radio local que vamos camino a tal hora a tal barrio/comunidad. Llamo a la emisora Aquarius FM y le digo a Omar que de la información: “El profe Julio avisa que permanezcan en sus hogares porque a las 14h llega a tal paraje”. Y entre los vecinos se avisan. Se forma una comunidad educativa. Se toma con responsabilidad nuestra visita y en las que no existe otra propuesta. Hay zonas que no tienen ni internet ni datos ni telefonía directa. Sólo la radio o un vecino que la escucha”, explica.

Desde la Cámara Argentina de Internet (Cabase) las estadísticas sobre índices de conectividad dentro del territorio nacional, indican que Misiones tiene sólo el 43% de su población conectada y figura entre las provincias con menor índice. Las que poseen mejor performance en cuanto a niveles de penetración de internet fija cada 100 hogares, son Capital Federal (108%), La Pampa (82%), San Luis (82%) y Córdoba (78%).

El respeto y el trabajo en conjunto

Sin distinción, estos capacitadores rurales llevan todos los materiales y recursos a cuestas. Realizan trabajos individuales o con grupos familiares recorriendo las casas que pueden ir no obstante los kilómetros entre una y otra. “Muchos de los niños realizan este recorrido cotidianamente. En las Aldeas Mby’a Guaraníes vamos varios días. Convivimos generando diversas actividades lúdico – didácticas. Experimentos, juegos, talleres, clases y salidas. Respetamos su identidad, creencias, rituales, leyendas y los caciques lo saben. Nos permiten compartir y estar con ellos trabajando sobre esto. Nosotros llevamos la alfabetización científica y la articulamos con el trabajo de los docentes auxiliares indígenas”, asegura.

Caminos de tiza lo hace sólo Julio, con la colaboración de Yanina. No suman más voluntarios porque el compromiso es a largo plazo. “La jornada comienza a las 8 AM y a veces se extiende hasta las 19h -añade el profe-. Lo alternamos según otras actividades. Hay días que permanecemos en la ciudad [Puerto Rico-Misiones] porque damos clases gratuitas voluntarias en el Centro de Apoyo Pedagógico y Tecnológico para niños con problemáticas del aprendizaje. Trabajo sábados, domingos y feriados. O a veces son 20 días los que estoy en la selva. Nuestro trabajo es permanente, no es sólo un rato, dos días o para la foto. Se debe entender que es para quedarse. Es prolongado”.

Con la escuelita a cuestas

Son invitados y reconocidos por diferentes medios locales. Participan en convenciones, jornadas y congresos. Se destacan las novedosas estrategias para garantizar la continuidad y la calidad educativa. “Somos evaluados y capacitados constantemente. Dejamos registrado todo nuestro trabajo. Tenemos compromiso y la difusión es un pilar importante. No sólo conseguimos donaciones, ayuda y becas;también sostenemos la Biblioteca Tekom’boe, diseñamos propuestas ARASAAC. Levantamos escuelas en medio de la selva. Caminos de tiza funciona porque va donde no existe otra propuesta.», agrega.

Llevamos al hombro todos los materiales de trabajo [pictogramas, hojas, títeres, lápices, libros ,etc]. Esto el dinero no lo paga. Diseñamos una modalidad única de intervención que da clases en 4 lenguas [Guaraní, Español, Portugues, Lengua de Señas]. Se ha erradicado el embarazo, manutrición y trabajo infantil. No hay repetición de grados ni abandono escolar. Durante la pandemia alfabetizamos a más de 120 niños en un año. No hay accidentes con animales venenosos, casos de dengue y de leishmaniasis. En los parajes se alternan intervenciones particulares domiciliarias o plurigrado; y escolar para familias completas o individuales si son casos de discapacidad”, explica Julio.

Desde la red social de Facebook, Escuelita ambulante, Caminos de tiza deja plasmado todo su trabajo, recorrido y la labor cotidiana en cada comunidad. Han recibido distintos reconocimientos iberoamericanos, latinoamericanos, regionales y nacionales.  Sin embargo, el Profe Julio asegura que “Se habla de la educación del siglo XXI cuando Caminos de Tiza sigue resolviendo problemas del siglo XIX”.

Natalia Cirelli
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Del barrio de San Martín. Nació el nueve de abril del 87, de raíces italo- guaraníes. Estudió Ciencias de la Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires. Su hobbie es la carpintería. Amante de la radio. Aficionada a las redes sociales, al borde de ser millennials. Muy charlatana, extrovertida y curiosa que también escribe.

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