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Desafíos asumidos: educación rural desde la virtualidad

El desafío de trasladar el espacio pedagógico del aula, la granja y la huerta hacia los hogares. Cómo fue este proceso y qué formas fue tomando en el transcurso del tiempo desde el inicio de la pandemia, es lo que abordaron tres referentes de las escuelas de Cruzada Patagónica: CEI San Ignacio y CEA Valle de Cholila. 

 

En un momento dedicado a reflexionar e intercambiar aprendizajes del primer año de educación virtual, María Eugenia Bertossi: Coordinadora de Innovación Tecnológica Educativa; María Sol Ramírez: Profesora de Orientación y Tutoría del CEA; y Emelí Acocella: docente del área productiva del CEI, expusieron sus miradas sobre el tema en el encuentro virtual llamado “Panel de experiencias. Desafíos asumidos: educación rural desde la virtualidad”Este espacio contó también con la participación de Gabriela Chávez, Lic. en Comunicación, docente y especialista en comunicación digital, quien coordinó el debate.

Adaptación

La pregunta acerca de cómo abordar la educación rural desde la virtualidad, ya venía resonando para el CEI San Ignacio. Hace 10 años que la escuela aborda diferentes experiencias en educación virtual, en 2019 inició el uso de una plataforma educativa propia con un campus organizado lo cual benefició la preparación de los estudiantes al llegar el aislamiento por covid. No obstante, el uso de la misma pasó de ser un complemento educativo a un recurso fundamental para sostener la escolaridad, hasta entonces se utilizaba como un espacio B-learning (bimodalidad entre presencial y no presencial). A su vez, muchos docentes todavía no usaban ese espacio así que el desafío fue enorme. Explica Eugenia Bertossi: “Desde entonces los docentes tuvieron un rol de acompañamiento y tutorado constante, eso también fue un aprendizaje para los profesores, porque es una forma distinta de conseguir el aprendizaje”.

Desde la institución se venían brindando capacitaciones, no sólo sobre tecnología educativa sino también sobre la búsqueda de que el aprendizaje para el alumno sea más significativo. La presencia de las pedagogías emergentes como: el aprendizaje basado en proyectos, las aulas invertidas, el aprendizaje por indagación o el pensamiento computacional; son algunos

ejemplos de reflexiones presentes en instituciones educativas. Como así también, fomentar las competencias del S. XXI que son aquellas relacionadas a la comunicación, la creatividad, el espíritu crítico y la colaboración. El enfoque STEAM+H que integra materias como ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas; sumando también al arte y las humanidades, fue otro de los aspectos que sin saberlo se presentó en las escuelas. La llegada de la pandemia y el aislamiento social se adiciona a estas reflexiones ya presentes en la comunidad educativa. Es por esto que el desafío fue enorme y enriquecedor.

En el caso del CEA, se incorporó la plataforma educativa desde el inicio de la pandemia. En donde estudiantes y docentes pudieron conocer y aprender las potencialidades de su uso. En ambas escuelas se generaron instructivos para estudiantes y ciclos de capacitación docente. Las actividades cargadas en la plataforma educativa fueron complementadas con el resto de las herramientas disponibles como los foros o los encuentros por zoom. La clave en todos los casos fue la constante disposición del equipo docente no sólo para despejar las dudas de los jóvenes sino también para poder brindar contención.

Educación Rural y Tecnología

“Pude amigarme con la computadora” cuenta Emelí, docente del área técnica del CEI como Maestra de Enseñanzas Prácticas (MEP) de Industrias, Biología y Producción de Aves. Una de las primeras preocupaciones fue cómo enseñar los saberes productivos por medio de la virtualidad. Aquello que la práctica en granja con los animales y las plantas en la huerta parecía irremplazable, tuvo que ser transformado para sostener la educación. “como MEP de industrias hago elaboraciones, era difícil explicarle a un chico que haga un dulce en su casa porque lo ideal es hacerlo juntos en la escuela, al avanzar con las explicaciones invitamos a las familias a que intentaran realizarlo y los resultados fueron muy buenos, llegaron muchas fotos de cómo elaboraban los dulces”. La experiencia pedagógica que no pudo ser en los espacios productivos escolares se trasladaron a las familias, con sus recursos y abriendo los saberes a los integrantes del hogar.

Contención

Las complejidades también se vieron desde las necesidades de las familias: falta de conectividad, falta o escasez de herramientas tecnológicas, la rutina escolar dispersa por la organización familiar, los chicos más grandes comenzaron a trabajar en el campo, entre otros motivos.

Tras un relevamiento realizado en las escuelas se pudo registrar que en los parajes rurales de donde provienen los estudiantes hay diferentes realidades respecto a la conectividad: no hay electricidad o sólo hay unas pocas horas al día por lo que no hay posibilidad de conectividad; hay electricidad pero la familia no cuenta con ese servicio, por lo que deben acercarse a algún espacio como un centro comunitario; en otros casos sí cuentan con luz y conectividad. “Si bien hay mucho por mejorar, desde el inicio de la pandemia esto fue cambiando para bien; en los ciclos básicos se detectó un alto grado de conectividad a la plataforma tal vez porque muchas familias se han organizado para obtener internet o acceder desde algún lugar” relata María Eugenia, Coord. de Tecnología Educativa. Estas cuestiones hicieron que ambas escuelas se organizaran de tal modo de acompañar, pese a la distancia, a cada joven. Docentes, orientadoras, asistentes de residencias y preceptores generaron una red de contención para sostener el vínculo con los estudiantes: llamados, mensajes y audios de whatsapp, comunicados por Radio Nacional, contacto mediante agentes sanitarios. Fueron algunas de las acciones puntuales que se llevaron adelante y por medio de las cuales cada alumno contó con un orientador asignado a quien pudieron recurrir para solicitar lo que necesitaran más allá de lo académico.

Aprendizajes

Seguir trabajando por acortar la brecha tecnológica es una de las coincidencias entre las referentes de cada escuela. Contar con la posibilidad de fomentar las competencias del S. XXI en los jóvenes rurales, más allá de la situación que presentó la pandemia, es una prioridad pedagógica para que más estudiantes al egresar como Técnicos Agropecuarios tengan también estas experiencias valoradas en muchas fuentes laborales.

La contención como un rasgo de las escuelas de gestión social es otra de las enseñanzas que se reafirmaron durante este contexto. “Podemos encontrar la escuela en la virtualidad” fue la frase que resonó en el cierre de este debate. Un factor muy importante, tanto desde el acompañamiento humano como el contar con la plataforma, esto posibilita asistir a la escuela desde cada hogar ubicado en los parajes rurales de Neuquén, Chubut y Río Negro.

 

Este artículo fue originalmente publicado en el Anuario de la Fundación Cruzada Patagónica – Educación a Tranqueras Cerradas.

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