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Banda de 6 GHz: sinergia e innovación para la transformación digital

Ella toma el ascensor a la mañana sin temor a que se caiga. Baja y toca con dos golpes a la puerta GHz. Bueno la canción de Sui géneris no era así, pero nos estamos poniendo tecnos. En este artículo, gentileza del Módulo Políticas TIC, lxs especialistas TIC Marta Maule, Agustina Brizio y Nicolás Karavaski analizan la importancia de la Banda del del espectro, dado su carácter de recurso insustituible para el desarrollo de determinadas tecnologías y servicios de una economía digital en expansión. 

Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) se han afianzado como una transversal constante en el ciclo de las políticas públicas. La pandemia ha acelerado la necesidad de zanjar las brechas digitales, en tanto la conectividad es la base sobre la que se monta el ejercicio de derechos fundamentales, pero también la infraestructura de la que parten tecnologías emergentes, desarrollos e innovaciones.

De este modo, se presenta como fundamental la generación de condiciones mínimas que potencien la evolución y amplíen el ecosistema digital, lo que a priori comprendemos vinculado con el entramado de decisiones que adoptan los gobiernos y que operan como incentivos para los diversos actores y sectores productivos. Por mencionar algunas de ellas, vale destacar las definiciones en materia de gestión de recursos naturales, regímenes de exenciones tributarias, programas de fomento para sectores identificados como estratégicos, acceso a crédito y otras alternativas de financiamiento.

Esta estrecha vinculación entre el potencial del ecosistema digital y las decisiones de gobierno, se torna crítica al contemplar la aceleración e innovación de las tecnologías emergentes, y el advenimiento de renovados hábitos de consumo en industrias, usuarios y usuarias. Las ciudades y casas inteligentes, el Internet de las cosas (IoT) y el metaverso, por citar algunas, tienen un punto en común: la necesidad de contar con conectividad móvil de gran capacidad.

En este contexto, la administración y gestión del espectro radioeléctrico, especialmente para los casos de atribución de bandas no licenciadas, está estrechamente vinculada con el proceso de elaboración de políticas públicas. En otras palabras, analizar estas acciones de forma armónica con políticas y normas vinculadas, abre una oportunidad real para adoptar medidas con el potencial de transformar la matriz productiva nacional y vislumbrar un escenario donde Argentina revista posibilidades reales de crecimiento e innovación.

La regulación de la banda de 6GHz como recurso estratégico

En el presente trabajo tomaremos como objeto de análisis la Banda de 6 GHz, esto es la porción de espectro radioeléctrico que se ubica entre los 5925 a 7125 MHz, totalizando 1200 MHz de ancho de banda en términos de recurso natural útil para el desarrollo de tecnologías aplicadas a mejores servicios de conectividad en redes de banda ancha. El objeto de análisis propuesto, reviste importancia no sólo por tratarse de un recurso escaso e indispensable para el desarrollo de un sector estratégico, sino como ventana de oportunidad para retornar a las buenas prácticas en materia de planificación en el sector público. 

Afrontar la toma de decisiones en esta compleja arena se presenta como desafío para toda autoridad de gobierno, las definiciones que se adoptan mediante las políticas de espectro impactan directamente en el desarrollo de la industria TIC. Es por ello que, como aporte metodológico, sistematizaremos categorías vinculadas con la institucionalidad propia de los procesos que hacen al uso del espectro radioeléctrico. En este sentido, según el Reglamento de Radiocomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) los procesos regulatorios sobre los cuales se administra y gestiona el espectro son tres:

1. La atribución se realiza respecto de una banda de frecuencias e implica que una determinada porción del espectro será utilizada para prestar los servicios que se indican por la atribución efectuada. Este tipo de acciones se realizan en el plano internacional;

2. La adjudicación se realiza respecto de una frecuencia o de un canal radioeléctrico e implica la inscripción de esta en un determinado plan para ser utilizada por un servicio específico de conformidad a condiciones también específicas. Este tipo de acciones se realizan en el plano internacional;

3. La asignación se realiza respecto de una frecuencia o de un canal radioeléctrico e implica la autorización por parte de la autoridad regulatoria nacional para que un agente determinado utilice la misma según las condiciones especificadas oportunamente.

En este orden de ideas, es importante recordar que las decisiones finales que se toman sobre el uso de nuestros propios recursos naturales son soberanas, pero se enmarcan en un entramado internacional que tiene por finalidad la armonización y eficientización de procesos provechosos para el mejor desarrollo de la industria a nivel global y regional, pues no debemos olvidar que una de las claves de la industria, en términos económicos, se encuentra en los rendimientos de las economías de escala y en los efectos de red característicos de la economía digital. 

Lo expuesto, junto a una interpretación armónica de los artículos 28, 29 y 32 de la Ley Nro. 27.078,  nos permite sostener que en el ordenamiento jurídico argentino el uso del espectro radioeléctrico requiere de una autorización específica, con características propias. De este modo, el Estado Nacional determina de forma previa los servicios que podrán ser explotados en la banda (proceso de atribución) junto con las características y requisitos que los interesados deberán cumplir respecto a un servicio determinado (proceso de adjudicación). Cabe destacar que en ambos procesos se receptan los consensos, recomendaciones y estándares generados en el marco de la UIT. Finalmente, en el proceso de asignación, el Estado autoriza la utilización del recurso a actores determinados o determinables.

Desde una perspectiva regulatoria, puede realizarse una clasificación del espectro radioeléctrico considerando el tipo de normas a la que se afectan determinadas bandas. Así, se encuentra por un lado el espectro con licencia -licenciado- en el que se desarrollan principalmente los servicios de telecomunicaciones, de valor agregado y radiodifusión, y como contrapartida, el espectro exento de licencia -no licenciado- en el que se desarrollan servicios de radio de corto alcance, sistemas de seguridad, investigación, entre otros.

En un esquema de espectro licenciado, el Estado Nacional emite un acto administrativo para la asignación que oficia como título habilitante para el uso y explotación del recurso; los derechos y obligaciones que emanan del mismo se encuentran delimitados por las normas que rigen la actividad y las condiciones particulares que fije la autoridad regulatoria para cada caso concreto. Cuando se asigna espectro licenciado, se está confiriendo un título de exclusividad sobre una porción del recurso que es de dominio público, lo cual implica, entre otros, el derecho de exclusión de uso por parte de su titular ante interferencias de terceros. 

En el esquema de espectro no licenciado, se prescinde del proceso de asignación de frecuencia o canal y no se requieren habilitaciones específicas para el uso y explotación del recurso por parte de un sujeto determinado. Aquí, el Estado atribuye las bandas a uso compartido, sin exigir autorización individual, permitiendo la operación de dispositivos de radiocomunicaciones homologados, bajo criterios básicos de convivencia, en un entorno en el que se autorregulan por la propia tecnología empleada y el modo de acceso múltiple a la banda. Así, coexisten perfiles de usuarios diversos explotando el recurso: pueden ser particulares que le dan un uso privado o enlaces de espectro ensanchado para comunicar dos locaciones de un mismo titular, pero también pueden ser proveedores de servicios TIC, por ejemplo, para brindar servicio de internet. 

En lo que respecta al objeto de análisis del presente trabajo, identificamos el esquema de espectro licenciado para el despliegue de tecnología 5G y el no licenciado para la tecnología WiFi 6e. En lo atinente a las definiciones que se esperan desde el sector público, dentro de las pretensiones del sector privado se encuentran distintas posiciones: algunas que abogan por la atribución de 500 MHz de la banda de 6 GHz para uso no licenciado destinado a la explotación del servicio de WiFi 6e, con reserva del resto hasta que se defina la atribución de la banda para la región Américas en la próxima Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones (CMR); otras entienden que la totalidad de los 1200 MHz de la banda debe abrirse a tecnologías de redes de área local no licenciadas y otras supeditan las definiciones a la próxima CMR contemplando también reservas de espectro para 5G.

Al margen de los white papers e informes que ofrecen los actores interesados en el uso y explotación de esta banda del espectro, los países en diversas partes del mundo, e incluso regionalmente, han adoptado alguna de estas decisiones, marcando con ello la polarización del debate. A continuación, ofrecemos una breve descripción técnica, bajo el matiz de las ciencias sociales, para profundizar en el estado actual de cada una de estas tecnologías y en la importancia estratégica de sus desarrollos.  

Un breve viaje al ayer, para comprender el mañana 

Para comprender, en clave histórica, qué implica la tecnología 5G, partimos de 1880, con la invención de la radio de Tesla, base a partir de la que en 1939 la empresa Motorola creó el Handie Talkie H12-16 que funcionó vía ondas de radio que no pasaban los 600 kHz, considerado el primer equipo de comunicación móvil. En 1977 se desplegó la primera red celular en Chicago, y a partir de 1979 la red de Tokyo se expandió hasta cubrir todo Japón, convirtiéndose así en la primera red nacional de la primera generación móvil (1G).

A grandes rasgos, la primera generación móvil se valía de múltiples sitios conectados para concretar comunicaciones de voz de un sitio a otro. Entre las décadas de 1980 y 1990 surge la segunda generación (2G) con tecnología digital que facilita servicios de voz y datos y la itinerancia –roaming– internacional, entre otros servicios de valor agregado. A principios de los años 2000 se introduce la red de paquetes con velocidades mejoradas complementando esta generación móvil como la 2.5. 

En 1999, durante la reunión del grupo de tareas especiales 8/1 del Sector de Radiocomunicaciones de la UIT sobre IMT-2000, se aprueban las primeras características que tendrán los servicios de comunicaciones móviles de tercera generación (3G); allí también se consensuaron las necesidades de espectro que generaría y que fueron abordadas en la CMR del 2000. En simultáneo se desarrolla la tercera generación de móviles que responde a requerimientos de servicios de acceso a Internet de alta velocidad, llamadas de video, chat y conferencias, servicios basados en la localización y otros servicios multimedia. 

En 2008 la UIT establece los requisitos para los servicios de cuarta generación (4G), conocidos también IMT-Avanzados, los que se basan totalmente en IP con alta velocidad, calidad, capacidad, seguridad y menores costes, iniciando el proceso de interoperabilidad para integración de acceso fijo con móvil. La última licitación de espectro en Argentina se dio en el marco del despliegue de esta generación de servicios en 2014, siendo el proceso licitatorio más grande de la historia del sector a nivel nacional y regional.

A partir del 2015 se empieza a desarrollar la quinta generación (5G) de comunicación móvil. 5G es una tecnología que se desarrolla sobre una arquitectura inalámbrica abierta que permite atender necesidades de conectividad en las redes de área local y en las redes de área amplia y es por ello que se la asocia con la transformación digital en un entorno con personas y dispositivos conectados en todo lugar a toda hora.

Respecto a la otra tecnología para comunicaciones inalámbricas, podemos ubicar los inicios del WiFi con Hedy Lamarr, actriz e inventora que desarrolló la primera versión de espectro ensanchado durante la segunda guerra mundial, para un sistema de comunicaciones confidenciales a través de saltos de frecuencia. A partir del año 1997 es el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE por sus siglas en inglés) el que crea el primer estándar WiFi con la capacidad de transferir hasta 1 Mbps. Dos años más tarde debió modificarse el estándar para que permita la conexión de múltiples dispositivos, y surge uno nuevo que certifica la interoperabilidad de equipo aumentando la velocidad de transferencia a 11 Mbps, e identifica la banda de 2,4 GHz (utilizada hasta el día de hoy) como la frecuencia en la que debía operar la red.

Cabe destacar que las diversas modificaciones o evoluciones que se realizan sobre el estándar WiFi responde a mejoras en la gestión del espectro que posibilitan incrementar las capacidades de navegación. En el 2011 se incorpora la banda de 5GHz y aumenta la velocidad de 11 a 600 Mbps y en 2013 se actualiza para velocidades de transmisión de 7 Gbps. En 2018 se simplifican las denominaciones de los sucesivos estándares por los que hoy conocemos como WiFi 4, 5 y 6. En 2019 se aprueba el estándar WiFi 6 que, en comparación con sus predecesores, podría cuadruplicar el rendimiento. El WiFi que hoy utilizamos se presta en las bandas con 2,4 GHz y 5 GHz y el estándar WiFi 6 permite el uso simultáneo de las bandas potenciando los beneficios de cada una, a saber: la cobertura de la primera y la velocidad de la segunda.

En términos de mejoras, este estándar permite que las empresas sumen aplicaciones nuevas a sus redes WLAN -infraestructura tradicional de una red de acceso a la red local inalámbrica- mejorando también la experiencia de todos los usuarios de la red. Prestaciones de videos de 4K u 8K, IA, IoT, y demás nuevos desarrollos, pueden contar con un rendimiento más predecible con WiFi 6. Cuando hablamos de WiFi 6e (o WiFi de 6 GHz) se añade la banda de 6 GHz, por lo que, considerando que el espectro anterior identificado terminaba en 5,925 GHz, con la posibilidad de utilizar toda la banda se sumarían 1200 MHz. En términos de equipamiento, esto implica que se ofrece a los enrutadores más bandas de frecuencia, que son más espaciosas y previenen la superposición de señales, disminuyendo la potencial congestión.

Luego de esta sumaria explicación sobre las tecnologías 5G y WiFi 6e, podemos agregar sobre las características técnicas de la banda de 6 GHz que posee una amplia cobertura y, a su vez, permite conexiones de alta capacidad, lo que la convierte en un segmento estratégico para el despliegue de redes móviles para los servicios 5G y, en principio, mejoraría la banda ancha móvil ampliando sus proyecciones de impacto para el desarrollo de la industria 4.0 cuando se la vincula a tecnologías WiFi. 

Extrapolando esta tecnología a nuestra cotidianidad, es importante señalar que los beneficios de una red local inalámbrica potencian las prestaciones de los servicios digitales a nivel usuario final. Sin pretensiones de restar rigurosidad técnica a esta explicación, servirá el ejercicio de imaginar un hogar moderno sin redes WiFi. Resulta complejo concebir la existencia de un cable en cada dispositivo electrónico que se conecte a la red: computadoras personales (incluso portátiles), teléfonos inteligentes (pensemos que ante la disponibilidad de redes fijas se accede a la red WiFi para reducir el consumo de datos móviles e incluso para mejorar la calidad del servicio) o televisores inteligentes. Y este hipotético sólo contempla prestaciones básicas de conectividad; el imaginario se potencia al introducir hogares que cuentan con otros equipos interconectados a la red como ser aires acondicionados, lavarropas, heladeras, sistemas de iluminación, cámaras de seguridad, etc. 

El consumo incremental de conectividad para estos dispositivos, con la creciente demanda generada por los hábitos de las y los usuarios y la innovación tecnológica sería impensada con conexiones cableadas. Por su parte, la infraestructura para mantener servicios de calidad en conexiones inalámbricas, no sólo depende del despliegue de redes de última generación, sino que también demanda mayor disponibilidad de espectro no licenciado.

Haciendo otro ejercicio de visualización, pensemos en los dispositivos conectados en nuestro hogar y cómo se degrada la calidad del servicio cuando pretendemos hacer una videoconferencia mientras otros dispositivos se encuentran conectados a la misma red, ¿cuántas veces tuvimos que pedir que se desconecten otros usuarios en la red o bien apagar la transmisión de video para que no se distorsione el audio? Así, se torna necesario articular medidas y políticas que procuren contener y dar respuesta a una realidad con más dispositivos conectados que demandan mayores niveles de conectividad y suficiente calidad, especialmente mediante tecnologías inalámbricas.

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Marta Maule
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Abogada (UNC). Magíster en Administración y políticas públicas, especialista en abogacía del Estado. Dedicada a la planificación y regulación del sector TIC. Docente en grado y posgrado en materias sobre derecho, regulación e informática. Coordinadora del módulo de Políticas TIC de la Universidad Nacional de Avellaneda. Mamá perruna de Néstor y fan de cocinar en invierno.

Nicolás Karavaski
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Ingeniero en Comunicaciones, magíster en Dirección de Empresas. Vicepresidente del Grupo Asesor de Desarrollo de las Telecomunicaciones de la UIT. Del conurbano.

Agustina Brizio
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Abogada (UBA) maestrando en políticas públicas en la UTDT. Docente de grado de derecho y tecnología. Inmersa entre asuntos tecnológicos, regulatorios, internacionales y algunas otras cositas. Mother of gatos, seriefila y astroaficionada.

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