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Al ver, verás

Los 100 días de cuarentena le han dado mayor centralidad a los consumos televisivos. También a diversas polémicas sobre la estrategia de los medios para captar la atención. Jorge Moyano, nos acerca a lo que entiende como «modos de ver lo que nos dejan ver». 

La primera imagen es fuerte. Un hombre es captado por la cámara cuando se acerca con un objeto cortante hacia una pintura digna de exhibición en un museo. Este hombre, que parece saber exactamente lo que está buscando, se acerca a uno de los rostros del óleo y ejecuta su acción, extrayendo la pieza por completo; mutilando la obra de arte, en lo que constituiría una atroz profanación, de no ser parte de una puesta en escena para un fin posterior.

Ese hombre es John Berger, la obra dañada es “Venus y Marte” de Botticelli, y es el comienzo de su mini ciclo televisivo llamado “Modos de ver” (Ways of seeing) que, allá por 1972, causó revuelo en la comunidad intelectual al develar en forma crítica que el proceso de ver -en aquel caso, las pinturas- es menos natural de lo que creemos, puesto que una gran parte del ver dependen del hábito y la convención. Y que desde la aparición de la cámara, aquello que vemos no es sino a través de mediaciones, como sucede con la televisión. 

Pese a la migración masiva hacia el streaming y la aparición de otros dispositivos como férreos competidores, la pandemia y el aislamiento le devolvió a la TV un poco del encendido perdido; con una programación, reconozcamos, que poco nos sorprende: los enlatados de la tarde, los debates acalorados, programas reciclados, reversiones de clásicos, formatos importados y el inefable tándem Chavo-Simpson-Zorro-Pasión de Sábado que siempre está.

Hemos aprendido con el paso de los años que, en esa disputa por el rating y la originalidad, los límites siempre podían empujarse un poco más. Pero esta vez el impacto llegó por donde menos se lo esperaba.   

Los noticieros siempre han funcionado como la carta de presentación de un canal, desde donde forja su identidad y baja su línea editorial. En el caso de los canales “de aire”, siempre reservados a los horarios centrales -incluso hasta hoy- hasta que fueron incorporando las variantes de primera mañana, medianoche e incluso fines de semana, como respuesta al boom que significó la aparición y posterior consolidación de los canales de cable íntegramente de noticias.

Algunos días atrás, la polémica se dio precisamente por uno de estos canales de noticias de 24hs: Canal 26 decidió renovar parte de su staff de los informativos de la franja tarde y noche, colocando  en las duplas presentadoras a mujeres más bien mediáticas, con alto nivel de reconocimiento por el público en general, apostando al impacto visual y privilegiando, quizás, la estética por sobre la formación, dando un vuelco radical a su tradicional estilo informativo.    

No fue el único en aggiornarse. Mientras los de primera línea (C5N-TN, que concentran el share) apuestan a mayor tecnología, Crónica TV ya viene implementando cambios notables en su estética, con la renovación de su plantel y, por sobre todas las cosas, con su imagen, dejando atrás el tradicional formato de presentador detrás de un escritorio, para apostar a algo más dinámico, interactivo y con panelistas, sin perder su rasgo identitario: los móviles y las infaltables placas rojas. 

En este tren de elevar aún más la vara, una de las conductoras de Canal 26 hizo su aparición con un atuendo que fue objeto de comentario obligado en redes sociales e hizo estallar el debate por si esas transparencias eran apropiadas para algo tan serio (?) como un informativo. Las objeciones se movieron en un arco bastante amplio, poniendo foco en la propia presentadora, por dar un mensaje equivocado con sus congéneres, resaltando la cosificación y relegando a otras mujeres que no están dispuestas a pagar ese precio tan alto para aparecer en cámara; o cuestionando a las autoridades del canal por su poca seriedad institucional y falta de moralidad en busca de generar un poco más de ruido en el avispero mediático.   

Lejos de ponernos solemnes, la pregunta que subyace es qué estamos discutiendo; si es un debate sobre las formas o sobre el fondo, si cuando compramos nos estamos guiando por el envase o el contenido. Si se trata de estrategias de venta en las que pugnan aquellos que no lideran el mercado; quienes, atentos a que ya que no pueden marcar agenda, al menos nos interpelan a otras formas de consumo. 

Y si por quedar atrapados en juzgar tanto los atuendos o los cuerpos de lxs otrxs ¿nos estamos perdiendo la oportunidad de debatir sobre las cosas que realmente importan? ¿Cuánto espacio queda para la interpretación? ¿Hablamos de lo que queremos o de los que nos dicen sobre lo que hay que hablar?  ¿Qué buscamos ver cuando queremos ver?  ¿Cuán lejos estaremos del -sin spoilers– final de Joker de Todd Phillips? ¿A través de qué cosas buscamos trascender? 

La imagen sigue siendo fuerte, sí. Volviendo a Berger, nos advierte “disfruta de lo que ves, pero se escéptico” Agrego: incluso de estas líneas. 

Jorge Moyano
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Periodista e investigador, con tesina en construcción de su licenciatura en Cs. de la Comunicación (UBA). Con más de 20 de años de trayectoria en radio, trabajó en AM, FM y actualmente conduce desde 2018 el magazine Vientos de Colores los jueves de 21-23hs por Radio Emergente. Integrante de la Dirección General de Cultura de la HCDN, dónde realiza locuciones, conduce eventos y desarrolla estrategias de comunicación. Nacido y criado en Ituzaingó pero con el corazón #todorojo en Avellaneda.

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