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ABC Parlamentario – El quórum y la «mayoría absoluta»

 

En esta primera entrega de la serie «ABC Parlamentario», la profe María Clara Güida agrega precisión a los términos que definen las mayorías en las votaciones del Congreso de la Nación.

El concepto de quórum proviene del latín y es una forma flexionada del genitivo plural neutro de los pronombres relativos qui, quae y quod, que significan “de los cuales” o “de quienes”. El vocablo quórum sintetiza la locución latina quorum praesentia sufficit, que se traduce como “cuya presencia es suficiente” o “presencia de los cuales es suficiente”. 

En este sentido, de acuerdo con Gentile (1997), el quórum consiste en el “número mínimo de miembros de un cuerpo colegiado cuya presencia es necesaria para legislar” (p.121); es decir, para que las reuniones de dicho cuerpo deliberativo tengan validez y el mismo pueda proceder, no sólo a constituirse y sesionar, sino también a tomar ciertos acuerdos. A propósito de ello, Menem (2012) señala que “la exigencia del quórum es común en todos los parlamentos, tanto extranjeros como provinciales y tiene como fundamento la determinación de que sean suficientemente representativos los que sesionan y toman decisiones en nombre del cuerpo” (p.234).

Al respecto, la CN en su artículo 64 establece que ninguna de las Cámaras puede entrar “en sesión sin la mayoría absoluta de sus miembros”, estableciendo de este modo el número mínimo de integrantes para proceder a su funcionamiento deliberativo y decisorio.

Ahora bien, aunque nuestra norma fundamental no explicita el concepto de mayoría absoluta, se entiende como regla no escrita que alude a “más de la mitad” de la totalidad de los miembros de cada una de las Cámaras en su integración completa. Respecto a esto último, Menem (2012) aclara que dicha interpretación sobre el cómputo del quórum para sesionar se encuentra en el artículo 16 del RCS que, al definirlo, remite al “número constitucional de senadores” (p. 235). Y precisa sobre el particular que el cálculo debe realizarse “sobre el total de bancas existentes en cada cuerpo” -independientemente del hecho de que en algún momento pueda llegar a existir alguna banca vacante por alguna circunstancia-. Concordantemente con ello, y teniendo en cuenta la composición de cada cuerpo, en la HCDN el quórum se computa -de forma automática y solamente cuando el legislador ocupa físicamente su banca (es decir que no cuenta el mero hecho de encontrarse dentro del recinto)- con 129 diputados sobre un total de 257 miembros (dado que la mitad de 257 es 128, 5); mientras que en el HSN con 37 senadores sobre un total de 72 integrantes.

Cabe señalar sobre el particular que el requisito del quórum se exige en dos momentos: en primer lugar, para que el Presidente del cuerpo pueda declarar abierta la sesión -quórum inicial- y, en segundo lugar, para votar cualquier decisión que la Cámara decida adoptar. Menem (2012) aclara que no debe confundirse este último con las mayorías que la CN, las leyes o los Reglamentos exigen para adoptar determinado tipo de decisiones: 

“así puede ocurrir, y muchas veces sucede en la práctica, que el cuerpo cuente con la presencia de la mayoría absoluta de sus miembros requerida para poner a votación una resolución, pero que no alcance a reunir la mayoría calificada exigida por la Constitución para adoptarla” (p.236)

A modo de ejemplo, en su artículo 75, inciso 22 la CN exige el voto “de las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada Cámara” para que ciertos tratados y convenciones sobre derechos humanos, “luego de ser aprobados por el Congreso”, puedan gozar de jerarquía constitucional. La misma mayoría se requiere para autorizar al Poder Ejecutivo Nacional (PEN) a denunciarlos.

Por otra parte, en su artículo 30 nuestra norma fundamental establece la exigencia del voto “de dos terceras partes, al menos, de sus miembros” para que el Congreso declare la necesidad de la reforma constitucional -la cual sólo se efectuará por una Convención convocada al efecto. Vale resaltar aquí que la CN no aclara si el cómputo de los dos tercios debe realizarse sobre los miembros totales o presentes de cada Cámara. 

Un caso similar ocurre con el artículo 66, que establece el requisito de dos tercios de votos -sin hacer mayores aclaraciones- para “corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación, y hasta excluirle de su seno”. Este artículo explicita, además, que para proceder respecto de las renuncias que voluntariamente hicieren los legisladores a sus cargos “bastará la mayoría de uno sobre la mitad de los presentes”.

Maria Clara Güida
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Prof. Cs. Comunicación Social (FSOC-UBA). Especialista en telecomunicaciones y políticas públicas de información y comunicación. Docente en Legislación Comparada y en Derecho a la Información (UBA). Asesora de la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión en el Senado de la Nación. Además escribe genial y es de River Plate. 

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